50985786428_47b6cf5539_bMuy Interesante hilo en Twitter.

Los niños son más vulnerables al efecto de la contaminación atmosférica del tráfico motorizado debido a la mayor permeabilidad de sus vías respiratorias y encontrarse la mayoría de las funciones en desarrollo, como la función pulmonar, cerebral o inmunológica.

También inhalan más aire en relación con su peso y los contaminantes pueden llegar a atravesar la barrera hematoencefálica.

La exposición a BTEX (benceno, tolueno, etilbenceno y xileno) causa cambios de conducta, neuropatías o estrés oxidativo celular, daño del ADN y leucemia como cáncer más probable. La mayor parte de los BTEX son metabolizados en hígado o médula ósea.

En ambientes urbanos los BTEX son debidos especialmente a las combustiones de gasolina (vehículos y motos) y a las emisiones fugitivas de las gasolineras.

En 2019 (Reino Unido) se analizó la cada vez más injusta exposición a la contaminación del tráfico causada por vehículos motorizados. Las familias que menos emitían, generalmente más pobres, eran las más expuestas a óxidos de nitrógeno y partículas.

«Esta investigación destacaba los problemas de justicia ambiental y desigualdad social de la contaminación del aire y deja claro que las políticas para remediar la contaminación deben tener más en cuenta las diferencias entre quienes causan los problemas y quienes los sufren».

La contaminación a la que todos los niños están expuestos son las de fondo urbano, las agudas en las entradas y salidas de los colegios, o la contaminación en el interior de las instalaciones de los colegios.

Estas últimas debidas especialmente a la infiltración de aire exterior.

Las medidas encaminadas, por lo tanto, a pacificar el tráfico, a evitar los tiempos muertos con el motor a ralentí (iniciativa de Rivas) o directamente a prohibir el tráfico en los entornos de los colegios y promover la movilidad activa son absolutamente necesarias.

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