Me pasan este comunicado de Ecologistas en Acción sobre la sentencia a la que han condenado a los que con motivo de una protesta contra la construcción del tren de Alta Velocidad, el TAV, lanzaron unas tartas.  Atentaron indirectamente contra la principal fuente de financiación ilegal de los partidos políticos, las infraestructuras de movilidad.

El principal fin de éstas infraestructuras es sacar comisiones pingües para los partidos.

Atacaron el nucleo duro de la financiación.

LAS TARTAS Y EL ESPERPENTO

Las condenas se producen en un contexto de persecución de protestas que podría agravar la “Ley de seguridad ciudadana”

La Audiencia Nacional ha condenado hoy a dos años de prisión a las personas que participaron en un acto de protesta por la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV). La sentencia, que también condena a un año de cárcel a un cuarto encausado, roza el esperpento. La privación de libertad por lanzar tartas resulta absurda. Ecologistas en Acción reitera su solidaridad con los “tartalaris” en un contexto de persecución de la protesta social. La futura “Ley de Seguridad Ciudadana” podría agravar la tendencia.

Un delito de” atentado cualificado” contra la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, es lo que la Audiencia considera probado para justificar las penas. Se refiere a un acto de protesta en el que se arrojaron tartas sin intención de causar ningún daño físico, como de hecho no ocurrió. La protesta tuvo lugar en 2011 en Francia, donde nadie fue juzgado. Y llegó después de años de descontento social ante proyectos como el TAV, que implica importantes impactos ambientales y sociales y que nunca se pudo debatir a nivel ciudadano.

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Charla sobre el AVE.

Miércoles 12 de enero, a las 20:00 en la Casa Azul (junto a los patios del Palacio de Viana de Córdoba).

Charla sobre las consecuencias e impactos (económicos, sociales, ambientales…) del proyecto del AVE de Asturias. Enmarcado en las políticas europeas de movilidad, basadas en inversiones en grandes infraestructuras y recimiento ilimitado del transporte. Y como se ha gestionado la información y tratado a la vecindad en todo el proceso.

La experiencia será contada en primera persona por una de sus víctimas
directas, un miembro de ESCANDA – Espacio Social Colectivo para la
Autogestión la Diversidad y la Autonomía.

Yo también pido la dimisión de Magdalena Álvarez pero no por el problema del aeropuerto de Barajas sino por el modelo de movilidad elitista que viene desarrollando su ministerio en el periodo que lleva de ministra. Un modelo que lleva años olvidándose de la infraestructura cotidiana y que se ha centrado básicamente en el tren de Alta Velocidad.

La mayor parte de las ciudades españolas no disponen de tren de cercanías y los trenes convencionales baratos que unían pueblos y ciudades han sido aniquilados por el Ministerio de Fomento. Y es que los datos cantan: en la última década, así como en los últimos presupuestos, de cada 100 euros que se han invertido en ferrocarril, cerca de 97 se han destinado al AVE y poco más de tres se han orientado al tren convencional.

Yo pondría una de esas señales nuevas de “tramo de concentración de accidentes” en el anden de la estación de Córdoba pues el hecho de que carezcamos de tren de cercanías y de que las conexiones en tren con los pueblos de la provincia sean prácticamente inexistentes lanzan a multitud de personas a tener que utilizar obligadamente el coche en sus desplazamientos y a jugarse la vida en la carretera.

Es más fácil desde Córdoba desplazarse a Barcelona en un tren de lujo y supercaro que a Almodóvar en uno de esos trenes de toda la vida. Además esos trenes AVE que son la única opción que nos dejan para desplazarnos por ejemplo a Ciudad Real subieron en el año 2008 un 20% y éste año un 5% mientras a los trabajadores nos subirán los sueldos un escaso 1,5%.

El comportamiento en materia de infraestructuras de Magdalena Álvarez continúa siendo el mismo que hace 20 años. Hoy, en el año 2008, el gasto de infraestructura se destina no a lo imprescindible sino a lo grande e incluso, a veces, a lo faraónico, con un comportamiento de nuevos ricos en un país que aún tiene necesidades básicas que cubrir. No se trata de que España sea, como dice Zapatero, el país de Europa con más kilómetros de AVE. Se trata de que de una vez por todas se apueste por la infraestructura cotidiana.