Glorieta de la Fuensantilla (en la intersección de avenida Ollerias y Ronda Marrubial)

Plaza de Vista Alegre.

Continuan desde hace unos años los arquitectos perpetrando plazas duras en Córdoba, insoportables en verano y en invierno tan poco acogedoras que nadie se sienta. Perdón algunas pude ser que las hagan ingenieros de caminos como un mero complemento a una rotonda.

Podríamos cuantificar la falta de hospitalidad de una plaza realizando el test del abuelete, a mayor número de los mismos más confortable será la plaza. Una de las plazas más duras que conozco en Córdoba es la plaza de Vistalegre delante del cuartel de la Policía Local.

Costó hace 7 años nada menos que un millón de euros y los árboles escasean en la misma. La ficha del PGOU la califica esta plaza casi 100 % hormigonada como zona verde. (más…)

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Entorno Puente Romano en Córdoba.

Entorno Puente Romano en Córdoba.

Concentración Salvemos el Parque Cruz Conde, agosto 2010.

Interesante artículo en Diario Córdoba del profesor de Geografía Bartolome Valle titulado: “Parque cruz conde, solucion necesaria.”

También una buena aportación la del profesor de Derecho Octavio Salazar con el artículo titulado: “La casa de los cordobeses/as”

Extraigo algunas frases del artículo de Bartolomé:

“Especial rechazo me produce la pavimentación parcial del circuito. A ella se oponen los atletas y deportistas que lo frecuentan y a ellos me sumo para darles la razón, por entender que tal propósito supone la “domesticación” innecesaria de la pista, un despropósito que ellos consideran que afecta negativamente a la práctica del deporte.

Pero es más, en Córdoba desde hace algunos lustros venimos profesando el culto a la pavimentación de determinados espacios públicos, singularmente los jardines, lo cual es bien contrario a ese urbanismo sostenible que profesan algunos de nuestros regidores con tanto ahínco como inconsistencia. (más…)

Intervencion Fondos Feil Plaza cercana Plaza de las Magras materiales duros.

Intervencion Fondos Feil Plaza cercana Plaza de las Magras materiales duros. Córdoba. España.

Hace unos días se hablaba en la prensa de Córdoba de la nueva intervención en la Plaza de Juan Bernier . Esta plaza que ya se reformó en tiempos del alcalde Herminio Trigo hace bastantes años fue el comienzo de la denominada ola gris en Córdoba.

Plazas hechas a base de granito sin prácticamente un sólo árbol y que en verano se convierten en auténticos captadores solares que alcanzan casi los 80 grados, dedicándose a radiar por la noche y a contribuir a la llamada isla térmica de la ciudad.

Muñoz Molina describe en un artículo esta sensación de desolación que le producen estas intervenciones urbanas en su ciudad natal Ubeda:

“La primera vez que vi lo que habían hecho con esa plaza que era el corazón de mi ciudad se me puso en la garganta un nudo de congoja.

Ahora vuelvo y la miro y la costumbre no mitiga el escándalo. Con la lógica peculiar de la renovación urbana, se ha considerado que en una ciudad donde hay varios meses de calores saharianos su plaza central no necesita árboles, salvo un par de naranjos escuálidos que difícilmente pueden prosperar en los inviernos mesetarios.

A mediodía, desde mi esquina a la sombra, alzando los ojos del periódico, veo a la gente que se atreve a cruzar la plaza arriesgándose a un síncope, buscando a toda prisa el alivio de los soportales. Aparte de sus ventajas estéticas, el aparcamiento tiene la virtud práctica de atraer más tráfico hacia el centro de la ciudad, atascando las calles estrechas que llevan a él, algunas de las cuales están además levantadas gracias a la misma catástrofe de obras en gran medida innecesarias que azota al país entero. Algunos de los coches que hacen cola para entrar en el aparcamiento llevan las ventanillas abiertas y emiten a volumen sísmico una música de discoteca al parecer muy del agrado de los policías municipales que pastorean el tráfico.

En las noches calurosas, con los balcones abiertos, la música de los coches, los rugidos de las motos y la algarabía alcohólica del botellón animan las plazuelas y los callejones de mi barrio de San Lorenzo, que de otro modo estarían sumidas en un anticuado silencio.

Iglesias y palacios se van hundiendo literalmente en el abandono mientras se tiran ríos de dinero cambiando sin ninguna necesidad antiguos pavimentos enlosados o empedrados por groseros baldosones de terrazo. Vuelvo a la hermosa plaza de Santa María y no puedo cruzar su limpia perspectiva porque está entera convertida en una zanja. Un amigo que vive en la ciudad me cuenta que los trabajadores, como no disponen de instalaciones con aseos, usan como urinario la fachada de la iglesia del Salvador.

En el curso de una generación se ha destruido para siempre lo que tardó siglos en hacerse. Lo que se está robando a quienes vengan detrás no es una memoria sentimental y un paisaje urbano que fue único, sino también una forma de disfrute de la vida y de prosperidad. Donde hubo perspectivas de huertas y de casas blancas que llamaban desde los caminos lejanos ahora hay bloques horrendos que se amontonan los unos sobre los otros para mayor beneficio de los constructores.

Viajando por Europa uno descubre con envidia cómo en pueblos pequeños y en ciudades provinciales el cuidado en la preservación de lo más valioso del legado del tiempo es perfectamente compatible con el progreso tecnológico y tiene la ventaja práctica de hacer la vida más gustosa y crear una duradera riqueza: en España se empieza por arrasarlo todo. Cuanto más se alimentaban los orgullos locales y las lealtades vernáculas a lo largo de los últimos treinta años más impunemente se han destruido los paisajes.

El orgullo local separado de la conciencia cívica es paletería, igual que el patriotismo sin ciudadanía es fanatismo. Se inventan pasados y se alimentan nostalgias rústicas al mismo tiempo que se impone la ignorancia y se borran las huellas del pasado verdadero, el que habría sido tan fértil para mejorar el porvenir.”

El artículo completo titulado “Desolación de Volver” aquí.