Hoy la columna va de salmorejo de temas. Quiero cerrar el año con impresiones cortas casi estilo Facebook. De lo nacional a lo local. Hemos sido publicitados hasta el empacho más absoluto con el AVE a Valencia y sus casi 7.000 millones de euros de inversión en tiempos de crisis.

Ya nadie se cree el milagro del monocultivo del AVE y las infraestructuras en el país de la crisis y el paro. Estamos montando una España a dos velocidades: Una de AVE, de primera, en ancho internacional, exclusiva para los trenes de alta velocidad, que utiliza una minoría de usuarios con alto poder adquisitivo y dotada de fuertes inversiones; y otra de segunda, en ancho ibérico, para trenes de cercanías, regionales y de mercancías, que utiliza la gran mayoría de usuarios del ferrocarril y con un gran déficit de inversiones.

En lo autónomico Griñan lanza una campaña para querer vendernos una nueva imagen de los andaluces. Esto debe producir esquizofrenia a Griñan que tiene en sus manos una televisión pública que mantiene como idiosincrasia del pueblo andaluz la retransmisión de corridas de toros y la caspa a raudales que bien retrató mi amigo y compañero Octavio Salazar en prensa.

En lo local Don Andrés Ocaña sigue poniendo nombres de santos a instalaciones civiles como el mega-gimnasio recientemente inaugurado en el Vial de Renfe. ¿No tenemos ningún deportista cordobés para poner nombre a este centro deportivo en lugar de San Cayetano? Otro que anda con la esquizofrenia del laicismo y el capillismo en el mismo plato.

La semana pasada acabó con el bombazo de que el aparcamiento de la calle Sevilla va a ser en rotación y esto afectaría a todo el esqueleto plan de peatonalización del centro. El Plan de Accesibilidad del Casco Histórico que es a lo que se agarra la sentencia del Tribunal supremo lo incluía como rotatorio debido a las presiones del entonces presidente de la Gerencia y hoy alcalde pero aquí no dimite nadie aún cuando estamos en Navidades.