Se llegó al pico de las emisiones de dióxido de carbono.

Joan Martinez Alier

En mayo de 2008 se anunciaba que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera había alcanzado una cifra récord a nivel mundial, 387 partes por millón (ppm) según las mediciones realizadas desde el Observatorio Mauna Loa, en Hawai (Estados Unidos).

Esto significaba un aumento del 30% en un siglo, desde la concentración de 300 ppm que Svante Arrhenius conocía al escribir en 1895 los primeros artículos científicos sobre el aumento del efecto invernadero. Es más, entre 1970 y 2000, la concentración aumentó en torno 1,5 ppm al año, pero desde 2000 (hasta el 2007) el crecimiento medio había sido de 2,1 ppm. A principios del 2008, estábamos dirigiéndonos a toda velocidad a una concentración de 450 ppm en 30 años más. Pero la crisis económica supone un cambio de tendencia.

En el mundo y por coincidencia en España, el pico de emisiones de CO2 se alcanzó en el 2007. La concentración todavía subirá (ya no tan rápido) pues las emisiones superan mucho las que pueden ser absorbidas por los océanos, los suelos y la nueva vegetación. Según el Panel Internacional del Cambio Climático deberíamos reducirlas lo más pronto posible a menos de la mitad de las actuales. Ese objetivo está lejos de lograrse, pero bienvenida sea la noticia de que el pico de las emisiones ha sido alcanzado.

En España.

Las emisiones de gases de efecto invernadero crecieron en 2007 un 2,1% respecto al año anterior, por lo que España superaba ya en un 52,6% las emisiones de 1990, año de referencia en el Protocolo de Kioto. Podíamos crecer 15% bajo la burbuja europea, y habíamos crecido 52,6%.

Las emisiones españolas de CO2 bajan en el 2008 y 2009 gracias a la crisis económica. El recorte de producción en el sector eléctrico, la reducción del consumo de petróleo y el aumento de energía eólica y la presencia mayor del gas en centrales de ciclo combinado, explican la baja de entre el 5% y el 6% de emisiones en el 2008. La producción industrial cayó en diciembre de 2008 un 19,6% respecto al mismo mes del año anterior. Se prevé que la producción de cemento baje en España de 50 a 30 millones de toneladas al año.

El parón de las industrias les llevó a finales del 2008 a la venta masiva de derechos de CO2 que recibieron gratis del gobierno español en abril, dentro de la normativa europea. La crisis ha producido una abundancia de permisos. Por eso bajó el precio del CO2 en España e internacionalmente. Eso es malo en el sentido que quita incentivos a la producción de las energías renovables. El gobierno debería restringir los permisos en el 2009.

Hay que notar que el mercado de permisos de carbono es un mercado totalmente artificial, ya que la oferta de permisos depende de la voluntad política de restringir las emisiones, no bajándolas al nivel necesario, sino dentro de lo tolerable económica y políticamente.

En España, la reducción total de emisiones puede rondar el 6% en el 2008. Y puede preverse que la disminución en el 2009 sea otros 8% (por la crisis económica y por ser por ahora un buen año hidroeléctrico).

El gobierno español se precipitó en 2008 al decir que compraría permisos de emisión de CO2 de países europeos a los que les sobran permisos. Se llama “hot air” a los permisos sobrantes en países del Este cuyas economías decrecieron tras 1990 y cuya eficiencia energética aumentó- después del cambio político (Rusia, Ucrania, Polonia). Con las generosas cuotas que en Kyoto en 1997 nos auto-adjudicamos los europeos (para España, aumento de 15% respecto a 1990), también aparecerá “hot air” en Europa occidental y hasta en España, si continua la crisis. Eso va contra el esfuerzo continuado en disminuir las emisiones.

Hacia Copenhague.

Habrá una disminución del PIB en Estados Unidos, la Unión Europea y Japón en 2009. En Estados Unidos, en los nueves meses desde agosto del 2008, ha bajado el consumo de gasolina no menos del diez por ciento. En el 2008 y 2009, puede estimarse una baja de las emisiones de esos países (que en conjunto abarcan cerca del 50 por ciento del total de emisiones) de 5 por ciento al año. Eso es realmente alto en comparación con los objetivos hasta ahora barajados.

Pero ni el IPCC ni el Informe Stern ni la Comisión Europea, habían contemplado escenarios (por un problema de censura mental) de decrecimiento durante dos años de la economía mundial seguidos, tal vez, de estancamiento a la manera de Japón.

Las economías de Sudamérica, que en la época neoliberal se reprimarizaron, volcándose a la exportación de materias primas (bajo el liderazgo del presidente Lula) están pagando ahora un precio alto. Su crecimiento ha sido interrumpido por la crisis.

El aumento de emisiones en China, la India estará en proporción al crecimiento de sus economías, que será tal vez de un 5 por ciento en el 2009. En la India, las emisiones de CO2 están muy por debajo del promedio mundial (casi 20% de la población mundial con menos del 5% de las emisiones). En China, las emisiones per capita se acercan al promedio mundial. El descenso de emisiones en los países ricos no será compensado por el aumento en China, India y algunos otros países cuyas economías crezcan. Por tanto habrá un descenso de las emisiones mundiales.

¿Cómo será esto recibido en la reunión de cambio climático de Copenhague en diciembre del 2009? ¿Se reconocerá que la crisis económica en los países ricos ha tenido ese efecto beneficioso? ¿Se elogiará el decrecimiento económico de los países ricos? ¿Se tomará un compromiso de mayores reducciones en el futuro, incluso si se recupera el crecimiento económico?

Menos para Vivir Mejor.

Menos para Vivir Mejor.

He leido un libro muy interesante este año de Carl Amery titulado “Auschwitz comienza el siglo XXI. Hitler como precursor.”

No hago sino leer frases que me recuerdan su contenido:

La humanidad está a la puerta de entrar en un período desconocido en toda nuestra historia como especie sobre la Tierra: un período en el que el tamaño de la población humana se aproximará al techo de la población humana que el planeta puede mantener. El desafío estriba en cómo frenar nuestro crecimiento, demográfico y en uso de recursos, y hacerlo desde posiciones de equidad y solidaridad, y cómo buscar soluciones que permitan saltar por encima de los techos que los recursos naturales imponen.

Existen soluciones, como recurrir al océano como fuente de energía, alimento y agua, que estamos en vías de desarrollar, pero necesitamos un grado de visión, inteligencia y liderazgo que nunca encontraremos en la aplicación ciega de las leyes de mercado.

(Carlos Duarte)

La economía es un subsistema de un sistema físico más amplio. No hay una economía circular cerrada. Entran recursos y salen residuos. Los recursos son petróleo, biomasa, agua, la fertilidad del suelo, minerales, etc.

En procesos de toma de decisiones, la economía se convierte así en una herramienta de poder sobre estos recursos. De esa manera los efectos como pérdida de suelos fértiles, pérdida de biodiversidad, y la pérdida de vidas humanas de gente pobre son baratos, tiene precio bajo o precio cero.

La pregunta, por tanto, es ¿quién tiene el poder de simplificar la complejidad imponiendo un lenguaje particular de valoración? Es urgente una crítica de la contabilidad económica convencional, y ejercer presión para que se produzca a introducción de un lenguaje económico que refleje mejor nuestras relaciones con la naturaleza, sin olvidar sin embargo la legitimidad de otros lenguajes de valoración, ligados a los derechos territoriales, ambientales y de justicia social.

(Joan Martínez Alier)