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Autovía Circunvaleción de Córdoba

En un artículo aparecido en prensa a principios de noviembre el ministro José Luis Ábalos daba cuenta de la inmensa cantidad de dinero necesaria para mantener la red de autovías existente.

El ministro de Fomento, José Luis Ábalos, ha instado a buscar una fórmula, “sea la que sea”, para asegurar el mantenimiento de las autovías, que tiene un coste anual para el Estado de 11.000 millones de euros, y que se hace inviable porque cada vez hay más kilómetros (20.000 actualmente) y menos recursos públicos.

Ábalos ha llamado a reflexionar sobre el mantenimiento de la red de carreteras, incluidas autovías y autopistas, “la única infraestructura de transporte que se pretende que sea gratuita”, cuando por el resto, como puertos, aeropuertos y vías ferroviarias se pagan distintas tasas o cánones.

Además, salvo en las autopistas de peaje, en el resto de vías no hay ninguna contribución por parte de ninguno de los usuarios, “ya no digo los vecinos, sino los turistas o camiones que producen un deterioro de la vía y sin reversión alguna”, ha indicado. Las palabras del ministro abren la puerta a la instauración de un posible pago por el uso de las autovías hasta ahora gratuitas

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Aspecto Deteriorado de la Pérgola.

Interesante artículo del profesor de la Universidad de Córdoba Joaquín Roses publicado en el semanario de La Calle sobre el abandono de otra infraestructura cultural de la ciudad de Córdoba.

Joaquín Roses

“No me refiero al presunto y circular Mausoleo. Me refiero al túmulo rectangular conocido como “La Pérgola”. Hay que especificarlo, porque en Córdoba hay tumbas gigantes en cada esquina y en cada uña de sus gestores. Tumbas vacías, tumbas llenas de gusanos, tumbas donde retumban años de retraso. Los días finales de 2009 y los iniciales de 2010 (para no hacer mudanza en la costumbre) han sido de lluvia y hasta nieve copiosa, lluvia y nieve de pura nada, sobre las silenciosas, tristes y gélidas tumbas culturales.

Hoy voy a referirme (por abrir boca) al alargado y encementado buque llamado “La Pérgola”. A los defensores de la sociedad civil y de lo público ya nos inquietó que un espacio (me niego a llamarlo contenedor) cultural de tal centralidad se convirtiera en el omnipresente pub, juguete y concesión a la política del entretenimiento, poblado por la fauna que los caracteriza. Además, no recuerdo actuaciones o exposiciones culturales relevantes que se hayan organizado allí. Eso era sólo el principio de los despropósitos. (más…)