Nucleares.

Magnifico libro sobre la trayectoria de Pedro Costa donde durante casi 600 páginas nos cuenta en primera persona su trayectoria como ecologista involocrado en diferentes frentes: el surgimiento del movimiento antinuclear español, la defensa del litoral y finalmente la influencia de los Campos electromagnéticos producidos por diferentes fuentes de emisión.

Una lectura ideal para este verano donde enterarnos de la historia del movimiento ecologista desde el franquismo hasta nuestros días. Imprescindible para conocer la presión de las grandes empresas energéticas sobre el territorio y sus gentes y la connivencia de muchos partidos políticos, alcaldes, técnicos, etc.

Resulta increíble pero uno comprueba en el libro los proyectos tan demenciales de centrales nucleares que se proponían en aquella época: “Las centrales previstas en Tarifa y Almonte nucleares para el Estrecho y Doñana. En Tarifa se quiso instalar la primera de las tres nucleares solicitadas por Sevillana de Electricidad. Las otras serán las de Almonte (Huelva) y la de Valdecaballeros (Badajoz), ésta compartida con Hidroeléctrica Española. En los tres casos cada central disponía de 2 reactores.

El lugar elegido era la ensenada de Bolonia, al poniente de Tarifa, en una finca llamada El Lentiscar junto a las ruinas de Baelo Claudia. La solicitud se publicó en el BOE de 14 de diciembre de 1973. El emplazamiento en Bolonia chocaba tanto que hasta el pronuclear diario ABC dudaba de la conveniencia del sitio para poner una nuclear en 1977 la central de Bolonia se completaba en el mismo arco suratlántico con la de Almonte situada en los mismos límites del Parque Nacional de Doñana. (más…)

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Magnifico libro sobre la trayectoria de Pedro Costa donde durante casi 600 páginas nos cuenta en primera persona su trayectoria como ecologista involocrado en diferentes frentes: el surgimiento del movimiento antinuclear español, la defensa del litoral y finalmente la influencia de los Campos electromagnéticos producidos por diferentes fuentes de emisión.

Una lectura ideal para este verano donde enterarnos de la historia del movimiento ecologista desde el franquismo hasta nuestros días. Imprescindible para conocer la presión de las grandes empresas energéticas sobre el territorio y sus gentes y la connivencia de muchos partidos políticos, alcaldes, técnicos, etc.

El libro además es riguroso aportando citas de prensa de la época, referencia a informes y libros. Pedro Costa escribe muy bien y la lectura se hace amena. A continuación pongo algunas notas sobre la etapa de imposición de la energía nuclear en el reino de España:

Al principio fue desde luego la lucha antinuclear.

El Cuadro 1 refleja la magnitud del exceso, en el corto período de tiempo que va de noviembre de 1973 a mayo de 1974 se anunciaron nada menos que 14 proyectos de centrales nucleares con un total de 23 reactores. (más…)

Jeremy Rifkin en su último libro “La civilización empática” deja bien clara su postura frente a la energía atómica:

“El club nuclear ha crecido en los últimos años: nueve naciones disponen ahora de armas nucleares. Más inquietante aún es el hecho de que otros cuarenta países cuenten con los conocimientos técnicos necesarios y muchos de ellos dispongan del acceso al material preciso para construir una bomba.36

Últimamente, el peligro de que las armas nucleares se universalicen se ha tornado más real debido al renovado interés mostrado por muchas naciones del mundo en la construcción de reactores nucleares.

Es otra de las oscuras ironías de nuestro tiempo que la industria nuclear, prácticamente moribunda, haya resucitado tras los pasos del cambio climático, dando un giro ingenioso, cuando no deshonesto. El lobby global pronuclear sostiene que, de entre todas las fuentes existentes de energía convencional, la nuclear es la única que no emite dióxido de carbono dañino y que, consecuentemente, puede subsanar la brecha y suministrar una mayor cantidad de energía a escala mundial, ayudando a mitigar el calentamiento global. (más…)

Estos días uno de los temas estrella es el cementerio nuclear temporal. Frente a la panacea privatizadora en este caso el criterio es el contrario. Los residuos nucleares son tan peligrosos que no nos fiamos de las empresas privadas para que los gestionen y se tiene que encargar el estado de su almacenamiento. Por otra parte si son tan importantes y delicada su gestión cómo es que la energía nuclear es tan ecológica y tan segura.

Las eléctricas deben estar muy muy contentas pues largan la patata caliente de los residuos nucleares a todos los españolitos para que se los cuidemos so pretexto de que las piscinas de las centrales ya mismo estarán llenas. Una vez los hayan conseguido largar de sus dominios ya tendran excusas para decir que estos residuos no son de las eléctricas.

Si largan algo que hay que cuidar durante cientos de miles de años pienso que tendrían estas empresas que pagar un buen adelanto del coste de la gestión de esos residuos en el momento de la entrega y más en estos tiempos de crisis económica y deficit público.

Pero no, la energía nuclear es tan barata según dicen ellos porque todos estos costes los pagaremos los usuarios a través del recibo de la luz durante cientos de años si el cambio climático lo permite.

Marcel Coderch

Interesante artículo de Marcel Coderch en el último número de la revista Daphnia de otoño del 2009, número 50, editada por ISTAS.

Marcel es ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Barcelona, Master y Doctor en Ingeniería Eléctrica y Ciencias Informáticas por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y Fellow del programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad del MIT. Formó parte del Área de Telecomunicaciones del Instituto Tecnológico para Postgraduados de Madrid y desempeñó diversos cargos directivos en Grupo Anaya como Director del Centro Anaya de Investigación, Director de Nuevas Tecnologías y Director de Sistemas de Información y Comunicación.Marcel es en estos momentos miembro del Consejo Asesor de Desarrollo Sostenible de la Generalitat de Cataluña.

Hago un extracto del artículo titulado El Espejismo nuclear.

“La energía nuclear fracasó, fundamentalmente, por cuestiones económicas y por la oposición popular que despertó a mediados de los años 1970. Paradójicamente se presenta ahora como una solución ecológica y limpia al dilema energético/climático. Sin embargo, un análisis realista de esta opción muestra que en lugar de constituir parte de la solución, la energía nuclear forma parte del problema. Y ello porque después de más de 50 años de vida no ha podido todavía resolver sus problemas de seguridad, costes, residuos y proliferación. Pero aún dejando a un lado estos problemas, tampoco puede compensar la progresiva escasez de petróleo ni la gran dependencia energética de nuestros países, ni se podrían construir a tiempo los reactores necesarios para mitigar el cambio climático. (más…)

Zapatero y sus mentiras sobre las nucleares.

Comunicado de Grenpeace sobre el regalo de Papa Noel Miguel Sebastian con motivo de la Navidad.

La propuesta de Industria de autorizar prórrogas a las centrales nucleares más allá de los 40 años choca frontalmente con la Ley de Economía Sostenible.

Greenpeace ha mostrado su oposición a la decisión de ayer del Consejo de Ministros de “dar luz verde” a la propuesta del Ministerio de Industria de poner en marcha el proceso de construcción del cementerio nuclear centralizado (autorizando como primer paso la publicación de la convocatoria para la selección de los municipios candidatos). La organización ecologista considera que el Consejo de Ministros atenta, de este modo, contra la credibilidad de su propio anteproyecto de Ley de Economía Sostenible y de su discurso de sostenibilidad ambiental.

“El Gobierno sigue empeñado en seguir la estrategia de ENRESA de conseguir candidatos para el cementerio nuclear a base de tentar a los alcaldes con dinero público. Además de resultar poco ético, el Gobierno debe entender que tratar de resolver así un problema tan grave como el de los residuos radiactivos es muy poco serio”, ha declarado Carlos Bravo, responsable de la campaña de Nuclear de Greenpeace. (más…)

Juan Lopez de Uralde director ejecutivo de Greenpeace España.

Juan Lopez de Uralde director ejecutivo de Greenpeace España.

El pasado 29 de julio se publicó un autentico publireportaje de promoción del consejero del Consejo de Seguridad Nuclear, Antoni Gurguí, al que el diario El País le dedicó toda una contraportada.El consejero del CSN vertía unas afirmaciones sobre Greenpeace bastante injuriosas.

El Director de Greenpeace España por alusiones envió una carta al director donde demostraba una vez más la falta de transparencia y de imparcialidad del organismo que debe velar por la seguridad nuclear de los españoles.

Comenta Pascual Serrano en su libro “Medios Violentos” publicado por El Viejo Topo esta asimetría de que se publiqué un reportaje sobre algo en un medio de comunicación y a la replica o postura diferente sólo se le permita una carta al director por muy destacada que sea la persona que la firme. Sobre todo si la opinión de la carta al director desmonta el contenido del artículo anterior. Al fin y al cabo dedicar una carta al director a la replica de toda una contraportada es una forma de censura encubierta, yo encontré la carta al director de Juantxo casi de casualidad, ni siquiera era la carta al director en el recuadro.

Copio aqui la carta de Juantxo López Uralde porque no tiene desperdicio para conocer el verdadero oscurantismo del CSN:

En relación con las declaraciones, en su diario del 29 de julio, del miembro del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) Antoni Gurguí, en las que entre otras cosas manifestaba que “hasta un consejero de Greenpeace” habría avalado la prórroga de Garoña, me gustaría manifestar lo siguiente:

El CSN lleva en los últimos años una política de apoyo a la energía nuclear, como puede verse en las sucesivas declaraciones públicas de sus consejeros y presidentes, algo que es contrario a la propia ley y al espíritu por el que se creó este organismo. Las declaraciones de Gurguí siguen esta misma línea pronuclear. Difícilmente en este contexto podría tener siquiera cabida un consejero, no ya de Greenpeace, sino que cuestionase, o simplemente no apoyase, la energía nuclear.

Precisamente tuvo que ser Greenpeace quien denunciara el escape radiactivo producido por Ascó I en noviembre de 2007, y que fue ocultado tanto por la central nuclear como por el propio CSN.

El CSN ha evitado poner en marcha el consejo asesor que por ley debiera estar funcionando desde septiembre de 2008. Este incumplimiento legal ha tenido por único objetivo evitar que personas u organizaciones independientes de la industria nuclear tuvieran el más mínimo acceso o influencia en la decisión del CSN sobre el futuro de Garoña. Esta falta de transparencia del CSN está siendo una constante en los últimos años, lo cual perjudica al conjunto de la sociedad española que convive con esas centrales nucleares que no son tan seguras como nos quieren hacer creer.