Libro Dambisa Moyo.

DAMBISA F. MOYO. El ganador se queda con todo. La fiebre china por el control de los recursos naturales y lo que supone para el mundo.

Galaxia Gutemberg. Círculo de Lectores. 2013. Edición Original de 2012.

El libro comienza bien enfocado en el tema, la acaparación de recursos energéticos, mineros y alimenticios de China, principalmente en África y América Latina. Posteriormente avanzado el texto se centra demasiado en el mercado de materias primas y en los mercados de futuro, lo cual hace que esta parte del libro sea un poco pesada y fuera de la temática que yo esperaba como lector inicialmente.

Al final se vuelve reiterativo y aburre. Es poco crítico el libro con la casuística de la contaminación ambiental o con las condiciones de trabajo en China.

Según explica en la introducción se abordaran tres grandes temas:

1.Las implicaciones económicas del ascenso de China como principal comprador mundial de materias primas.

2.La creciente potencia económica y financiera de China y sus consecuencias para el funcionamiento de los mercados mundiales de productos básicos. China ha adquirido recursos en un volumen tan desproporcionado que tiene cada vez más poder para fijar los precios.

3.Analiza las implicaciones sociales y políticas de esta búsqueda china de materias primas. Los movimientos de China también determinan como la gente vive e interactúa con los respectivos gobiernos en los países donde interviene.
Las inversiones chinas pueden tener un impacto positivo cuando ayudan a aumentar los ingresos per cápita y a reducir la pobreza en la nación anfitriona, pero esta nueva riqueza también puede acumularse en gobiernos despóticos que utilizan el dinero para su auto engrandecimiento o para subyugar al ciudadano local. China tiene que equilibrar cuidadosamente la creación de puestos de trabajo en el país anfitrión. (más…)

Leo el artículo semanal de Angel R. López-Sánchez el domingo en Diario Córdoba dedicado como siempre a Astronomía y esta semana a la sonda lunar china que recientemente se ha posado sobre la superficie lunar.

Quizas el aspecto de esta misión que más polémica ha generado es que tanto la sonda como el robot llevan baterias nucleares a base de Plutonio-238 para mantener la temperatura de los instrumentos durante la larga noche lunar(13 días) cuando se alcanzan los 180 grados bajo cero.

Los periódicos y semanarios celebran que la última vez que la humanidad alcanzó la superficie lunar fue en agosto de 1976 con una sonda rusa, sin embargo nadie habla del riesgo a que fuimos sometidos los terrícolas por China durante el tránsito por la atmósfera terrestre.

Tuvimos en el lanzamiento la enorme suerte de que no hubiera ningún problema en el vuelo del cohete propulsor y por tanto no se expandiera este peligroso elemento cancerígeno por la atmósfera.

Me pregunto cuántas veces desde entonces científicos y militares habrán seguido jugando a ser dioses con nuestra preciada atmósfera, lanzando más sondas propulsadas con Plutonio. Y también me pregunto cuantos satélites con Plutonio vuelan actualmente sobre nuestras cabezas.

De nuevo encontramos que una nueva misión en este caso destinada a la Luna lleva un generador nuclear, la pila atómica que lleva la sonda no tripulada Chang E3 para suministrarle energía, en lugar de los paneles solares que se han venido utilizando en misiones así.

Debe haber formas menos comprometidas de hacer ciencia qué lanzar Plutonio sobre nuestras cabezas. Por otra parte vamos a continuar la contaminación nuclear de un satelite virgen ¿Tenemos derecho?