Charla Manuel Harazem

Hace unos días haciendo kilómetros en la cinta del gimnasio disfruté viendo el video de la conferencia que Manuel Harazem impartió en el Centro Civico Fuensanta sobre el callejero franquista de Córdoba. Puedes verlo en este enlace.

 

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San Juan Alberto Belloch.

San Juan Alberto Belloch.

Puede que el exministro bicefalo sea un serio competidor de Doña Rosa en su afan de ponerle nombres de beatos a las calles. Qué contraste con Córdoba, un concejal de Izquierda Unida, Jose Manuel Alonso, es el que ha puesto el grito en el cielo.

El alcalde de Zaragoza, el socialista Juan Alberto Belloch, está dispuesto, aunque no logre el consenso en su consistorio, a cambiar el nombre de la calle General Sueiro para dedicársela a san José María Escrivá de Balaguer, nacido en Barbastro (Huesca). Belloch defendió ayer su decisión, que sorprendió al Gobierno y enervó al PSOE. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega dijo que el Ejecutivo solo respetará la decisión si la adopta “el pleno del Ayuntamiento de Zaragoza de forma mayoritaria”.

De la Vega no fue más allá, pero recalcó que ese tipo de decisiones deben ser adoptadas en el pleno y con una mayoría amplia. El Ejecutivo no entiende el deseo de Belloch de dedicar una calle a una personalidad como el fundador del Opus Dei, más cercano a colectivos conservadores.

Belloch, sin embargo, fue contundente: “A un hombre no se le pone una calle por consenso, sino por méritos, y un santo tiene méritos, nada menos que eso, ser santo”. Y añadió que la oposición solo se puede explicar por una actitud sectaria. “Que tengamos una izquierda sectaria es un hecho, pero afortunadamente convivimos otra serie de personas progresistas a los que el sectarismo nos parece lamentable”, aseguró.

Foto de la galería de Diego Navarro

Hoy escucho en la radio a Rosa Aguilar hablando con una familiaridad grande del pintor cordobés fallecido Antonio Povedano.

En Calleja de las Flores tan críticos siempre no paran de elogiarlo: “Don Antonio Povedano nos ha dejado. Hoy es un día triste para la cultura, se nos fue un artista, un maestro y un amigo que solo puedo definir con una palabra todas las facetas de su larga y productiva vida: Honestidad. Adiós Don Antonio, siempre le llevaré en un cajoncito de mi corazón, siempre será usted el mejor maestro que he tenido.”

En el callejero de Córdoba no hay ninguna calle o plaza que tenga el nombre de este maestro de maestros, Povedano, cuando tanto curilla mediocre o canónigo sin méritos la tiene.

En Córdoba se da un fenómeno que podríamos calificar de pérdida o secuestro del patrimonio oral de la ciudad en el callejero a costa de nombres relacionados con la religión católica. El Ayuntamiento de Córdoba se pliega a las exigencias de la jerarquía católica y acepta cambiar el nombre centenario de calles del casco histórico de la ciudad. Primero fue la calle de la Banda (llamada así desde el siglo XVI) a la que los cofrades arrancaron al Ayuntamiento el cambio por el de “el Cristo de No Sé Qué”. Después fue el nombre de la Calle de la Paja, que una congregación de monjas consiguió convencer personalmente a la alcaldesa por Izquierda Unida, Rosa Aguilar, de que lo cambiara por el del oscuro fundador de la orden, por calle “Padre Cosme Muñoz”. La calle de La Paja formaba parte de nuestro patrimonio histórico y como tal teníamos el derecho y el deber ciudadano de conservarlo y protegerlo. El nombre de esta calle fue glosado elogiosamente hace más de 200 años por el ilustre escritor Teodomiro Ramírez de Arellano en sus “Paseos por Córdoba”.

Mi amigo Ricardo Barón que vive en la antes denominada calle La Paja está negro con el cambio de denominación que además se aprobó en un pleno posterior al acto de inauguración de la placa.

Y ahora más recientemente, en abril del 2008, le ha tocado a la calle Ronda de la Manca, un nombre centenario que hace alusión a su condición de camino tras la muralla, cerca de la plaza del Alpargate, y que a petición de un grupo de admiradores de un fraile trinitario del convento cercano al parecer fallecido, un tal Padre Trinitario Manuel Fuentes, le han cambiado el nombre por el suyo con la presencia en el acto de la alcaldesa Aguilar.

Buena parte de la información recogida aquí se la debo al blog de Manuel Harazem.