3495735259_62898df741_oPublican en Diario Córdoba una carta ilustrada sobre la nefasta medida aprobada por el concejal Torrico de volver a meter los buses escolares en la calle Claudio Marcelo.

Desde hace unos años en el sur de España, la ciudad de Córdoba ha sido uno de los principales referentes en movilidad urbana sostenible y segura.

Con Antonio Valdenebro (DEP) como jefe del Departamento de Movilidad del Ayuntamiento, entre 2003 y 2016, y hasta fechas recientes se realizaron numerosos proyectos de impulso de la movilidad activa, sostenible y segura que tenían como objetivo conseguir una reducción en los niveles de congestión y contaminación del aire en la ciudad.

Los pasos dados por la ciudad en materia de movilidad estaban orientados a conseguir los objetivos y las directrices impulsados por la UE, y se ejecutaban con los criterios técnicos vigentes: implementar medidas para reducir los niveles de contaminación del aire limitando el acceso de vehículos a motor al centro urbano, facilitando el trasvase modal y favoreciendo la movilidad peatonal y ciclista… propuestas básicas de evidente consenso técnico y científico.

La ampliación de la red de carriles bicis, la obra de peatonalización de la plaza de Capitulares y otras medidas llevadas a cabo para calmar el tráfico en la zona centro de la ciudad, se complementaban con una racionalización del transporte escolar, sacando de la almendra central las paradas de los autobuses escolares y ubicándolas en avenidas circundantes, desde donde los escolares acompañados por monitores recorrían los últimos 500 o 600 metros.

Con el inicio del curso 2019-2020, desde la Concejalía de Movilidad del Ayuntamiento de Córdoba se comienza a revertir alguna de las medidas ejecutadas, y se decide permitir de nuevo la entrada de las empresas privadas de transporte escolar a la zona de trafico restringido del Casco Histórico, sin que exista un plan concreto para que esta medida reduzca el número de coches que acceden al entorno de esos colegios.

Leyendo «los autobuses de transporte escolar volverán a entrar en el centro de Córdoba» la situación y los argumentos no dejan de recordar los conflictos acaecidos hace unos meses con Madrid Central, y el afán de cierta clase política que identifica las medidas por la salud medioambiental con medidas de una posición ideológica y partidista contrapuesta a la suya.

Es destacable y sorprendente la omisión de referencias al fomento del uso del transporte público a las familias del propio presidente de la Empresa de Municipal de Transportes Aucorsa y la nula referencia a la importancia del transporte activo al colegio, como caminar o ir en bicicleta.

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Torrico, el concejal de Movilidad del PP en Córdoba, que ha perpetrado el retorno de los buses escolares.

Los datos e imágenes que ilustran el nuevo proyecto del concejal Torrico, ya implementado, de reubicación de buses escolares hablan por si mismos: entre 5 y 6 vehículos diésel de 55 plazas que aparcan diariamente en una céntrica y estrecha calle para dejar y recoger a los alumnos y alumnas de los colegios.

Los argumentos técnicos en contra de esta medida eran de peso:

la presencia de los autobuses con los motores encendidos para mantener la calefacción o el aire acondicionado en las horas punta suponía exponer a los niños y niñas a unos elevados niveles de contaminación (concentraciones que rebasan los permitidos por la OMS de C02, NOx, dióxido de azufre y PM). Si pensamos en que estos escolares respiran este aire más de 200 días al año, dos veces al día durante los 9 años que dura su formación es imposible no relacionarlo con la alta incidencia de enfermedades respiratorias en la comunidad infantil de Córdoba o de cualquier otra ciudad.

Unas consecuencias que según estudios recientes apuntan a un posible deterioro cognitivo, además de un incremento significativo de los índices de obesidad y sobrepeso infantil derivado de la falta de actividad física.

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El Consejo de Distrito Centro que rechaza el paso de autobuses escolares hasta la calle Claudio Marcelo, ha mostrado su apoyo a los caminos escolares que se habían establecido y duda de la efectividad de las medidas tomadas, respecto a la disminución del uso del coche por parte de padres y madres.

Quizás estemos asistiendo a un paso atrás, a un caso de Retromovilidad.

JOSÉ FRANCISCO GIL * Geógrafo. Consultor especializado en Transportes y Ordenación del Territorio. Blog Camino Escolar