La Bicicleta usada en la publicidad de un vino.

La Bicicleta usada en la publicidad de un vino. Parece de alguien que está recorriendo el camino de Santiago.

Frente a otras ocasiones donde se considera al que usa la bicicleta como alguien marginal en este caso la tenemos asociada a una botella de vino de buen etiquetado. Podríamos considerarla tal vez una buena práctica publicitaria. Es de los pocos anuncios donde se atreven a asociar la bicicleta con un producto de cierta categoria.

A pesar de el denominado “estigma” impuesto socialmente y publicitariamente a los que no usan el coche, encontramos algunos lugares (Carse el al, 2013) donde estudios cuantitativos que tienen como variable la estratificación socioeconómica de los usuarios, viajar en coche no está asociado a una posición económica alta. (más…)

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Publicidad Gas Natural Fenosa con motivo Día del Medioambiente.

La bicicleta se suele usar en la publicidad como sinónimo de calidad de vida o de hábitos saludables. Aquí tenemos un anuncio de una empresa energética con motivo del Día Mundial del medio ambiente, el 5 de junio.

Se trata de una bicicleta de clara vocación urbana, una bici de ciudad, y la chica no va vestida deportivamente sino que da a entender por su ropa que es una usuaria del vehículo como medio de transporte en la ciudad.

El entorno del fondo también son edificios, no se trata de un parque o de un camino rural como es habitual en este tipo de anuncios en algunos casos(publicidad BBVA bici).

Otro ejemplo de uso urbano de la mujer y la bicicleta lo podemos ver en este anuncio de la empresa constructora municipal Vimcorsa en tiempos del gerente Rafael Obrero.

Uno de los condicionantes que disuaden de la práctica ciclista son los aspectos culturales e ideológicos que influyen decisivamente en la elección del modo de transporte, o lo que se podría denominar como el factor de la mentalidad con la que se afrontan los desplazamientos urbanos.

La elección del medio de locomoción no está efectivamente restringida a un mero cálculo material basado en criterios como la rapidez, el coste, la comodidad o la seguridad, sino que además está influenciada por las formas culturales y las escalas de valores propias del individuo y de la sociedad en la que vive.

De hecho en grandes sectores la bicicleta sigue teniendo un estigma de medio de transporte de baja categoría o, en todo caso, propio de jóvenes deportivos o “ecologistas”.

Romper ese estigma es un objetivo imprescindible de cualquier política de promoción de la bicicleta con pretensiones realmente transformadoras. Es lo que los anglosajones conocen como “social stigma” La teoría del estigma fue desarrollado ampliamente por el sociologo Erving Goffman.

Publicidad BBVA Bicicleta.

El BBVA nos facilita un préstamo para la compra de una bicicleta ensoñadora, ideal para recorrer parques y senderos en pantalón corto en vacaciones y con nuestra compañera al lado. Quien lleva y usa bicicleta es además EL.

Una vestimenta cómoda y deportiva, una bicicleta de diseño vintage.

¿Para qué utilizamos esta bici según BBVA?

Para dar largos paseos por el campo, para relajarnos en vacaciones, etc.

¿Para qué no usamos la bici según BBVA?

Pues para movernos por un carril bici urbano, para desplazarnos en la ciudad inmerso en el tráfico cochista, para ir ambos dos en grupo montados en bici a algún evento o al trabajo, etc.

De nuevo tenemos publicidad donde el concepto de la bicicleta que se transmite está bastante alejado  de un vehículo de transporte. Juan Merallo publicó hace ya tiempo un artículo en la difunta revista Sin Prisas donde se ponían ejemplos de esa imagen irreal que de la bicicleta se expone en una gran parte de la publicidad.

El periódico digital Soitu.es dedica un artículo al Observatorio de la Publicidad de la Movilidad Sostenible y me pide opinión sobre varios anuncios comerciales donde la bicicleta es protagonista.