47809840632_35b2367358_cEcologistas en Acción  critica la nueva línea de subvenciones de la Junta de Extremadura destinada a la adquisición de vehículos eléctricos, ya que entiende que estas ayudas favorecen con dinero público a particulares y empresas con el poder adquisitivo suficiente para adquirir unos vehículos que son inaccesibles para muchas personas y que, en cambio, estas personas más desfavorecidas económicamente van a pagar con sus impuestos parte del importe de los vehículos de las personas y empresas más pudientes.

Mientras tanto, el ferrocarril alimentado por energías renovables, el tren sostenible, público y social brilla por su ausencia.

No obstante, Ecologistas en Acción sí encuentra justificable el apoyo de la administración regional a la adquisición de vehículos eléctricos por parte de los ayuntamientos, siempre y cuando estén destinados a dotación de servicios, emergencias o al transporte público colectivo en sustitución del tráfico rodado de vehículos individuales.

Es necesario resaltar que los vehículos eléctricos presentan el problema de que se basan en baterías compuestas por minerales limitados, como el litio o el cobalto, cuya extracción crea graves problemas medioambientales y sociopolíticos.

Ejemplo de ello es la perpetua guerra que se desarrolla en el Congo en torno al cobalto y el coltán; el reciente golpe de estado en Bolivia, motivado principalmente por sus enormes reservas de litio, o los generados por los proyectos de minería para extraer ese mismo mineral, ubicados en la provincia de Cáceres.

Ecologistas en Acción de Extremadura expone que el vehículo eléctrico beneficia únicamente a las grandes compañías del sector de la automoción y a las grandes corporaciones de la minería, que están generando en la población la ilusión de que es posible perpetuar el actual modelo de movilidad, basado en la proliferación de vehículos particulares, con tan sólo sustituir el combustible fósil por el motor eléctrico.

Pero un análisis riguroso de las existencias de los materiales estratégicos para la producción de los vehículos eléctricos demuestra que esta no es una solución viable ni a medio ni a largo plazo, dadas sus limitadas reservas y los mencionados problemas que su extracción y producción generan.

Por tanto, una administración responsable y preocupada por el bienestar de la sociedad debería volcar sus esfuerzos en el desarrollo del transporte ferroviario realizando las inversiones públicas pertinentes.