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Portada del PISTA 2020. ¿Cómo se le ocurre a la Junta de Andalucía poner unos ciclistas por la acera?

Reproduzco en esta entrada fundamentalmente el documento publicado por Ricardo Marques referente a las alegaciones que a finales de julio presentamos al PISTA 2020.

Por lo que leo en Cordopolis la Diputación de Córdoba y el grupo del Partido Popular han presentado también alegaciones. Estas propuestas están vinculadas sobre todo al transporte en coche. Al menos la Diputación se acuerda de la Bicicleta y propone algo aunque sin concretar la inversión:

Ante esta circunstancia, Maximiano Izquierdo cree necesario que se tenga en cuenta que “dado que en lo últimos años se han producido grandes inversiones en el desarrollo de sistemas de transporte público tranviarios correspondientes a metros, tranvías, tranvi-tren, etc, en los ámbitos urbanos y metropolitanos de Sevilla, Granada, Málaga, Cádiz y Jaén, sin que en el ámbito metropolitano de Córdoba se haya ejecutado ninguna actuación en ese sentido, y dado que el PISTA incluye nuevas actuaciones vinculadas a esos ámbitos como las Redes ciclistas de Málaga y Granada, es razonable que se incluya entre las actuaciones financiables en el horizonte 2014-2020 mediante el objetivo estratégico 4.5.1 la Red ciclista urbana de la ciudad de Córdoba”.

El ayuntamiento de Sevilla ha presentado también alegaciones aunque centradas parece fundamentalmente en la ampliación del metro. El PP de Cádiz también las ha presentado.

Acaba de finalizar el plazo de alegaciones al documento de Revisión del Plan de Infraestructuras para la Sostenibilidad del Transporte en Andalucía (PISTA), que recoge la estrategia de inversiones en materia de transportes del Gobierno Andaluz en el horizonte de 2020.

Esta revisión responde, aunque con cierto retraso, a un Acuerdo del Consejo de Gobierno de Febrero de 2013, es decir del anterior gobierno de coalición PSOE-IU, cuya Consejería de Fomento estaba bajo la dirección de IU.

Dicho Acuerdo, de manera consistente con la filosofía de austeridad y rentabilidad social impuesta por la entonces consejera Elena Cortés y su equipo, planteaba interesantes novedades a la hora de orientar la revisión del anterior PISTA. Por ejemplo, tras reconocer que

Durante la ejecución del (anterior) PISTA el esfuerzo inversor se dedicó en buena parte a la construcción de infraestructura viaria y ferroviaria de altas prestaciones, lo que ha permitido situar a la Comunidad Autónoma Andaluza a la cabeza de Europa en ratios de densidad de estas infraestructuras” planteaba que, en la actual coyuntura “es necesario reorientar las inversiones futuras para atender a aquellas actuaciones que hasta este momento han tenido menor protagonismo” en referencia a la movilidad no motorizada y otros aspectos como el ferrocarril convencional o la mejora de los servicios de transporte público en autobús.

Esta filosofía general tenía su reflejo en los propios objetivos de la revisión propuesta, que colocaban en primer lugar “las políticas que potencien los modos de transporte no motorizados” y en segundo lugar “Favorecer en el transporte el uso racional y sostenible de los recursos naturales y disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, contribuyendo a la mejora de las condiciones ambientales y a la lucha contra el cambio climático.

La lectura del citado Acuerdo invitaba a pensar, pues, que efectivamente estábamos ante una verdadera revisión de las políticas de transporte a escala autonómica que, por primera vez, hiciera honor al propio título del documento, en el que la palabra “Sostenibilidad” ocupa un lugar destacado.

Lamentablemente no ha sido así y la actual Consejería, ahora en manos del PSOE en el marco de un gobierno monocolor, ha optado por elaborar un documento claramente continuista en lo esencial, aunque con algunos matices renovadores que, no obstante, parecen dictados mas por las estrecheces financieras impuestas desde el exterior que por una verdadera voluntad política de cambio.

Pese a que el propio documento reconoce que Andalucía duplica la media europea en km de autovías por habitante y en km de autovía por km2 de superficie, y a que el 97% de los andaluces vive ya a menos de 25 minutos de una autovía de gran capacidad, la mayor parte de las inversiones previstas se centran, una vez mas, en ampliar la red de autovías y carreteras de Andalucía (557,48 millones de euros, el 43% del total).

Todo ello, además, sin el mas mínimo atisbo de justificación desde el punto de vista de la demanda y pese al notorio descenso en el tráfico motorizado durante la crisis económica, por no hablar de la aparición de nuevas y exitosas alternativas de movilidad en algunas ciudades andaluzas.

No parece sino que, desde el gobierno andaluz, simplemente se esté a la espera de que llegue el día en que la crisis desaparezca por arte de magia y volvamos a “los viejos buenos tiempos” en que el automóvil era el rey de la movilidad y el motor de la economía.

En lo que respecta a las inversiones en “infraestructura ferroviaria de altas prestaciones” (un eufemismo para referirse a los metros de las grandes ciudades andaluzas) aquí sí que ha habido una cierta reorientación de las inversiones, al abandonarse la mayoría de las inversiones previstas en el anterior PISTA ante la evidencia de su insostenibilidad financiera.

A este respecto, es mas que posible que la experiencia de la Línea 1 del Metro de Sevilla, cuyo mantenimiento y operación supone un coste anual para la Consejería de 50 millones de euros (el documento reconoce 40) y los previsibles costes asociados al Metro de Málaga, que ascenderían a 70 millones anuales, la revisión del PISTA opta por “olvidarse” de las previsiones de su antecesor.

Aún así, se prevén una inversiones de 407,79 millones de euros (el 31% del total) de aquí a 2020. Basta comparar esta cifra con la que resultaría de plantearse además la ampliación de los metros de Sevilla, Málaga y Granada, para comprobar la absoluta insostenibilidad financiera de tal proyecto.

No obstante, esta reorientación de la inversión, que aquí sí es de calado, se hace de manera vergonzante, sin un análisis de sus verdaderas razones y, como veremos, sin consenso dentro del propio PSOE. De modo que más que ante un cambio de filosofía nos hayamos ante una concesión forzada por la escasez de recursos. Sucede aquí como con las autovías: estamos solo ante un paréntesis, a la espera de que regresen “los buenos viejos tiempos”.

En cuanto al fomento de la movilidad no motorizada, supuestamente uno de los grandes objetivos de la revisión, solo en lo que respecta a la bicicleta se prevén algunas inversiones (33 millones de euros) que apenas si ascienden al 2,5% del total, en el marco del Plan Andaluz de la Bicicleta (PAB).

Esta inversión, sin embargo, apenas llega a cubrir el 8% de las necesidades financieras del Plan, como las asociaciones de usuarios de la bicicleta han denunciado reiteradamente.

Estamos pues ante un auténtico “brindis al sol” en lo que fomento de la movilidad en bicicleta se refiere, agravado por el hecho de que la propia revisión del PISTA asume los objetivos del propio PAB, aunque sin recursos para ello.

En todo caso, es claro que la revisión del PISTA no implica ninguna “reorientación” de inversiones ni ninguna apuesta real por el fomento de la movilidad en bicicleta.

Mas sangrante aún es el caso de la movilidad peatonal, para la que la revisión del PISTA prevé unas inversiones de “0” euros. Al parecer basta con enunciar el objetivo y un poco de palabrería hueca para cubrir el expediente.

Peatonalizar espacios, reurbanizar calles 30, calles 20, itinerarios peatonales, etc. es algo que se hace gratis, o al menos eso es lo que parecen pensar en la Consejería de Fomento.

Es cierto que en este asunto la gestión recae en las administraciones locales, pero una apuesta real por el fomento de la movilidad peatonal no puede hacerse sin un apoyo financiero -vía convenios, por ejemplo- desde la administración autonómica. Sin esa herramienta financiera, la pretendida apuesta por el fomento de la movilidad peatonal contenida en la revisión del PISTA no deja de ser otro “brindis al sol”.

En cuanto a la reacción de la sociedad andaluza al documento de revisión del PISTA presentado, parece consistente con la filosofía continuista del documento, al menos si juzgamos por las reacciones de los grandes partidos y las grandes administraciones locales.

Tanto desde el PP, como desde el propio PSOE, como desde los ayuntamientos gobernados por ellos, se han presentado alegaciones cuyo denominador común es pedir la inclusión entre las propuestas de más carreteras y/o más desdobles y, en los ayuntamientos de las grandes ciudades, el cumplimiento de las previsiones del anterior PISTA en lo que a infraestructura de metros se refiere.

La excepción la ha constituido el Ayuntamiento de Puerto Real, gobernado por una coalición entre Podemos, Equo e IU, que ha pedido un carril-bici en el Puente de Carranza entre Puerto Real y Cádiz. Por su parte, “Andalucía por la Bici”, en sus alegaciones, ha solicitado la devolución del documento a la Comisión de Redacción, por su manifiesta incoherencia con el Acuerdo de Gobierno al que responde.

Especialmente significativa ha sido la reacción del Ayuntamiento de Sevilla, que pese a compartir color político con el gobierno ha solicitado en sus alegaciones la inclusión en la revisión del PISTA-2020 de las líneas 2, 3 y 4 del Metro de Sevilla (que curiosamente no incluye en su reciente Plan de Acción contra el Clima sino para el periodo 2020-2030), mas la conexión del AVE con el aeropuerto y una serie de medidas más a escala local.

Una reacción que no deja de sorprender por venir del partido que gobierna en Andalucía y que debería ser mínimamente solidario con su gobierno, sobre todo sabiendo como sabe que tales demandas son imposibles de cumplir.

Parece pues que tanto el gobierno de Andalucía, como sus partidos mayoritarios y buena parte de la sociedad civil, no han visto en la revisión del PISTA una oportunidad de cambiar el modelo -manifiestamente insostenible- de movilidad, sino simplemente una dolorosa adaptación a la actual situación de recortes financieros, cuando no una oportunidad para hacer campaña política contra el adversario de turno aprovechando tales recortes.

Todo ello a la espera de que regresen los “buenos viejos tiempos” y podamos de nuevo dedicarnos a hacer mas autovías, hasta triplicar quizás la ratio europea de km de autovía por habitante o conseguir que por la puerta de la casa de todo andaluz pase una autovía.

Pero ¿Y si los buenos viejos tiempos no vuelven? ¿Y si resulta que la superación de la crisis pasa por un nuevo modelo de desarrollo -con el que algunas ciudades europeas empiezan ya a experimentar- en el que el automóvil privado no sea ya el centro de la movilidad ni de la economía?

Entonces estaríamos perdiendo un tiempo precioso.