Magnifico artículo antitaurino de Julio Llamazares que copio más abajo.

Mientras que mi compañero de página El Roto exclamaba en su viñeta de hace dos días sobre el dibujo de un toro acribillado a espadazos y envuelto en sangre: “¡Ustedes comprenderán que esto ya no puede ser!”, en la página de Toros el responsable de la sección en este periódico se lamentaba de que “la crema de la novillería (…), en la que están depositadas las esperanzas para el futuro”, hubiese defraudado las expectativas de los aficionados madrileños en su presentación oficial en la plaza de toros de Las Ventas, el primer coliseo del mundo en el altisonante y barroco lenguaje taurino ¿A quién hacer caso, pues?

Si este periódico que pasa por ser responsable y serio, defensor de la libertad de expresión y de las libertades y los derechos en general, le pone una vela a Dios y otra al diablo y acoge en él las dos posturas extremas, la de quienes exigen la abolición de una tradición salvaje y la de los que la reivindican como la fiesta española por antonomasia, amén de como manifestación artística, cómo saber quién tiene razón en esta disputa que año tras año se recrudece por esta época coincidiendo con la Feria de San Isidro de Madrid. Vicent ya ha escrito su artículo y como él otra mucha gente, a favor y en contra.

Que a estas alturas de nuestra historia haya que argumentar aún, a favor o en contra, de algo que es manifiestamente un anacronismo y una barbarie prehistórica indica hasta qué punto la sociedad española está enferma, como lo estuvo en tiempos la romana, cuando en el Coliseo se disputaban enfrentamientos de gladiadores y animales en festines sangrientos que ahora los guías relatan a los espantados turistas mientras lo visitan.

No pasará mucho tiempo para que pase lo mismo con nuestras plazas de toros, pero hasta que eso suceda tendremos que soportar todavía la sangrienta carnicería teñida del rojo y gualda nacional y, aún peor, las encendidas defensas de los partidarios de su conservación. (más…)