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Carpe diem, búsqueda de paraísos idílicos: Existen siempre aparcamientos libres en cualquier lugar de la ciudad a donde me desplazo con el coche. Aparcaré en la puerta del destino deseado.

El paraíso prometido, el edén: El territorio está surcado de infraestructuras que ayudan a facilitar el aparcamiento.

El relato publicitario no nace de la nada, no tiene capacidad de inventarse a sí mismo, pero sí tiene la capacidad de recrear la realidad y transformarla. La sociedad moderna es consumidora de mitos.

La publicidad parece entender que el proceso de consumo es un acto que se da en una realidad contradictoria. Es decir, una realidad ideal y superior a la cotidiana en la que parece que los deseos se vuelvan siempre realidad.

Según Alfonso Freire el carpe diem tiene mucho del individualismo posmoderno y de la sobrestimulación del my self, es decir, del yo mismo.

El coche es como un pequeño bolso de mano, muevete por la ciudad en automóvil que siempre lo podras aparcar. Las ciudades están hechas para el coche. La publicidad promociona su uso urbano.

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