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Estamos asistiendo estos últimos días a un tremendo despliegue de medios de la empresa Cosmos para intentar ganarse la confianza de las vecinas y de los vecinos de Córdoba, confianza que han perdido sobradamente después de tantos años de brutal contaminación y de anteponer los intereses mercantiles de la empresa al supremo interés ciudadano por la salud, por respirar un aire limpio.

Una vez que la propiedad de la fábrica ha constatado la firme voluntad de esta ciudad para impedir la incineración de residuos en el horno de la fábrica y a la vista del compromiso de los partidos representados en el pleno del Ayuntamiento de declarar fuera de ordenación el emplazamiento de la cementera –declaración que impedirá hacer ampliaciones en la fábrica o modificaciones en sus instalaciones, impidiendo en consecuencia la incineración-, Cosmos ha puesto en marcha una campaña de comunicación y de penetración social muy bien orquestada que pasa por aparecer de forma preferente en los medios de comunicación, por invitar a los colectivos afectados por la contaminación que la fábrica genera a visitar las instalaciones y por promover reuniones con los diferentes colectivos en las que se prestan a financiar alguno de los gastos propios de aquellos, es decir, subvencionar actividades ciudadanas.

Todas estas actividades responden a una estrategia de lavado de imagen y de acercamiento a los barrios para intentar fisurar la unanimidad que hasta ahora ha caracterizado a las movilizaciones por un aire limpio.

Queremos advertir a los diferentes colectivos de que en los encuentros que puedan mantener con la cementera se van a encontrar con profesionales perfectamente adiestrados que con un lenguaje técnico-científico intentarán demostrar que la actividad de fabricación de cemento y de incineración –técnica y jurídicamente se denomina coincineración- son absolutamente inocuas.

Es obvio que los vecinos y las vecinas no profesionales del ramo no podemos responder a la multitud de argumentos con los que nos intentarán confundir.

Por ello queremos recordaros que entre otros muchos argumentos que utilizamos en la plataforma están las investigaciones y las recomendaciones efectuadas por departamentos tan reconocidos como el Instituto de Salud Carlos III, organismo público dependiente funcionalmente del Ministerio de Sanidad o el ISTAS, Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud, organismo dependiente del sindicato CC.OO.

En todo caso, ante los argumentos técnico-científicos de la cementera, las vecinas y los vecinos de Córdoba tenemos que contraponer nuestra memoria y nuestra experiencia que nos dicen que la propiedad de la cementera solo ha adoptado medidas para aliviar la contaminación derivada de su actividad cuando la presión ciudadana así se lo ha exigido.

Y esto ha sido así históricamente, desde que la fábrica entró en funcionamiento y el polvo de cemento alcanzaba con una intensidad inusitada los barrios cercanos. Recordemos la multitud de reivindicaciones y movilizaciones vecinales que han resultado infructuosas porque la propiedad se negaba a invertir en mecanismos que minimizaran los efectos de la fabricación de cemento.

Ante los argumentos de ingeniería social que van a esgrimir, esgrimamos por nuestra parte una absoluta desconfianza derivada de la multitud de ocasiones en las que la propiedad de la propiedad de la fábrica ha incumplido sus compromisos, una de las más recientes cuando en octubre de 2007 se comprometieron públicamente a renunciar a la incineración para desactivar la movilización ciudadana que se generó por esas fechas.

Advertiros por último que están empleando además un argumento que también han utilizado anteriormente: el de la pérdida de puestos de trabajo. Nunca hasta ahora la aplicación de medidas para impedir la contaminación ha provocado la pérdida de puestos de trabajo. Las reducciones de plantilla o los ERES tramitados por este y por anteriores propietarios han respondido siempre a los intereses mercantiles de la propiedad y a ajustes en el mercado del cemento.

Dirán que para continuar con su actividad necesitan incinerar como medida para abaratar costes, dirán que si no lo hacen así no será una fábrica competitiva. Nuestra respuesta es que la fabricación de cemento en las condiciones actuales es rentable si lo que pretenden los accionistas en obtener una retribución razonable del capital invertido. Pero ellos llaman ser competitivos a obtener una retribución para el capital invertido que podríamos denominar usurera por lo desproporcionada. La propiedad solo busca la rentabilidad, cuanto más alta mejor. Los vecinos y vecinas de Córdoba reivindicamos aire limpio y además estamos convencidos de que esta demanda es compatible con una actividad industrial que ponga en acento en las personas, no en los dividendos accionariales.

Plataforma Córdoba Aire Limpio.

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