Puesto que las emisiones contaminantes no declaradas son un asunto que afecta a la salud pública y no solo a quien haya comprado un coche del grupo Volkswagen con motor trucado, más allá de las multas de los euroburócratas y de las distintas autoridades reguladoras de cada país, lo que habría que promover es una class action ciudadana.

Más allá de las revisiones gratuitas y de las sanciones pecuniarias, Volkswagen debería destinar sus recursos a plantar árboles, construir parques, hospitales, costear la investigación contra el cáncer de pulmón y la contaminación atmosférica, etcétera.

El daño ya está hecho, pero, si se quiere empezar a jugar limpio, se puede empezar mañana mismo. Puede que el beneficio del grupo se vea afectado, pero sería en beneficio de todos.— Marcello Caprarella.

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