El día 22 de septiembre del 2015 tuvimos una buena noticia para la Plataforma Aire Limpio.

La cementera Cosmos no podrá instalar una incineradora de residuos en sus instalaciones. El presidente de la Gerencia de Urbanismo, Pedro García, anunció ayer el inicio inminente de “un estudio sobre la normativa urbanística y sectorial de aplicación a la actividad y al emplazamiento de la fábrica de cementos y materiales Cosmos” (antigua Asland) cuyas conclusiones está previsto que se eleven al Pleno el próximo mes de noviembre.

Según explicó a este periódico el gerente de Urbanismo, Emilio García, dicho informe podría no solo impedir la incineración de residios sino declarar fuera de ordenación urbanística la cementera, lo que podría cuestionar la actividad que realiza actualmente.

Ante este paso adelante en esa anomalía ambiental que es quemar residuos en mitad de la ciudad consolidada, otra vez aparecen noticias echando a pelear los puestos de trabajo que se perderían si se impide convertir la fabrica en una incineradora camuflada.

Un compañero activista de la Plataforma Aire Limpio hace esta interesante reflexión:

Observamos que se está haciendo una lectura perversa de este problema intentando enfrentar el derecho a un aire limpio, el derecho a la salud en definitiva, con el empleo. De alguna manera se defiende que hay que subordinar la salud al empleo.

Pero hay algo que no se menciona, que Cosmos quiere ocultar: lo que está realmente sobre la mesa es el derecho a la salud y el enriquecimiento de los accionistas de la empresa. Que no digan que la cementera no es rentable si no queman residuos contaminantes, porque SÍ ES RENTABLE, pero no da tantos dividendos como ellos quisieran.

Tengamos claro que los accionistas de Cosmos son especuladores insaciables que quieren que su capital se incremente anualmente a un ritmo porcentual de dos cifras.

Tengamos claro que en estos momentos Cosmos, para conseguir la mayor rentabilidad para sus accionistas, quema coque de petróleo, que es un derivado del petróleo extremadamente sucio (pero no emite organoclorados, que es uno de los contaminantes que emitiría incinerando).

Los accionistas de Cosmos no admitirían que se quemara gas, mucho más limpio, porque entonces sus beneficios (que seguramente están en un paraíso fiscal o en una SICAV, pagando unos impuestos ridículos del 1%) serían menores. NO ES QUE NO HUBIERA BENEFICIOS, sino que no serían lo suficientemente altos como sus ansias de enriquecimiento exigen.

Nuestro adversario no son los trabajadores y trabajadoras de Cosmos, son sus accionistas, que SOLO QUIEREN DIVIDENDOS, a éstos les da igual el empleo y la salud. Llevan 80 años ganando dinero a espuertas (¡80 años!), si ahora llenan algo menos sus bolsillos, que no sea a costa de nuestra salud.

Documento de Investigación redactado por Jesús Padilla donde se muestra la historia de la Fábrica de Asland Cosmos en Córdoba.

En conclusión la nueva planta de cemento terminada en 1966 se construyó sin licencia municipal y una vez cosntruida y funcionando a pleno rendimiento se inició un proceso de complicada legalización.

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