Libro Naomi Klein.

“Esto lo Cambia Todo. El Capitalismo contra el Clima” de Naomi Klein. Editorial Paidós. Barcelona. Marzo 2015. La edición original en inglés es del 2014.

Una década y media después de publicar “No logo” aparece este libro de Klein.

Destaca en el libro que se ha hecho una investigación profunda de ciertos temas relacionados con la economía y los combustibles fósiles, o sobre el denominado imperativo del crecimiento. Naomi Klein se incorporó a la junta directiva de 350.org ya en 2011.

Una buena parte del libro se dedica a las protestas contra el extractivismo, por ejemplo la campaña de protesta contra el oleoducto KEYSTONE XL, o el movimiento por la desinversión en combustibles fósiles.

El argumento clave de la autora para detener el volcado de CO2 a la atmósfera es la justicia climática.

El libro enfoca el problema del cambio climático desde varias perspectivas. Desde el miedo de los neoliberales a que sea tomado en serio el Calentamiento Global pues llevaría consigo políticas planificadoras a nivel mundial que irían en contra del capitalismo salvaje.

Otro tema que trata es el extractivismo, cuyo paradigma es la casi destrucción total de la isla-país Naurau.

El Extractivismo, concepto que manejan los politólogos, nació para calificar aquellas economías basadas en obtener de la tierra cuantas más materias primas, mejor, normalmente para su exportación a las potencias coloniales.

Hoy en día gobiernos de todas las ideologías incluido el de Susana Díaz en Andalucía con su promoción minera, se adhieren a este modelo de agotamiento de los recursos como ruta hacia el desarrollo, y esa es la lógica que el cambio climático pone profundamente en cuestión.

El Extractivismo es una relación no recíproca con la Tierra que está basada en la dominación: se trata simplemente de tomar sin dar nada a cambio.

El Extractivismo está directamente conectado con la noción de “zonas de sacrificio”; esto es lugares que, más allá de su utilidad lucrativa, no importan a sus extractores y pueden ser envenenados, apurados o simplemente destruidos.

Otro capítulo lo dedica al colaboracionismo de ciertas organizaciones ambientalistas de USA con las grandes empresas petroleras o gasísticas.

Interesante es el capítulo titulado “No hay Mesías que Valga. Ningún multimillonario verde nos va a salvar”. Describe un supuesto proyecto lanzado por Richard Branson, el extravagante fundador de Virgin Group, que posee las famosas líneas aéreas Virgin Airlines. Naomi Klein disecciona minuciosamente el proyecto de Branson titulado “Virgin Earth Challenge”, un premio de 25 millones de dólares para un invento capaz de extraer de la atmósfera 1000 millones de toneladas de carbono al año.

También se comprometía Branson a gastar 3000 millones de dólares a partir del 2006 en el desarrollo de biocombustibles alternativos al petróleo y gas que movieran su flota de aviones. Finalmente todo se quedó como detalla Naomi en un anuncio publicitario para blanquear la imagen de la contaminadora aviación comercial.

El capítulo 8 también es de los más interesantes: “Tapan el Sol. La solución a la contaminación es… ¿más contaminación?”. Soluciones de geoingeniería para disminuir la radiación solar en superficie enviando materiales a las capas altas de la atmósfera semejantes a los que expulsan los volcanes. Aparte el desconocimiento sobre el uso a gran escala de estas técnicas en la atmósfera, algunos escenarios futuros señalan que estas intervenciones podrían producir grandes sequias en ciertos países.

El capítulo 9 es “Blockadia. Los nuevos guerreros del Clima.” Blockadia, concepto que denomina a todas esas personas cuyas vidas ya se ven afectadas por la desestabilización climática y que están plantando cara al capitalismo extractivista.

Blockadia está respondiendo con una filosofía que consiste en no dar opción al extractivismo. Es una filosofía basada en el simple principio de que ya es hora de dejar de extraer venenos de las profundidades y de pasar (a toda velocidad) a propulsar nuestras vidas con las abundantes energías presentes en la superficie de nuestro planeta.

Lo que el movimiento por la desinversión en combustibles fósiles viene a decir a estas empresas es que su modelo de negocio fundamental consiste en extraer y quemar carbono, lo cual va a crearnos un planeta inhabitable. Así que tienen que para. Necesitan aplicar un modelo de negocio nuevo. Los jóvenes estudiantes en USA han conseguido que algunas universidades retiren sus inversiones de las empresas de combustibles fósiles.

La meta final que se busca con estas compañas es situar el estatus de las compañías petroleras al mismo nivel que el de las empresas tabacaleras, lo que facilitaría mucho la formulación de otras importantes demandas, como, por ejemplo, que se prohíban las donaciones políticas procedentes de estas compañías o la publicidad televisiva de sus marcas (por las mismas razones de salud pública que prohibimos las emisiones de anuncios de cigarrillos).

Podría incluso generar un debate serio sobre la naturaleza de las ganancias obtenidas por esta actividad económica, confiscarlas y ser reinvertidas en la solución climática.

El fracaso total de las negociaciones sobre el clima sirve para poner de relieve hasta qué punto vivimos actualmente en una sociedad posdemocrática. Los intereses del capital financiero y de la industria petrolera están por encima, son mucho más importantes que la voluntad democrática de las personas de cualquier lugar del mundo.

La gran injusticia inherente al cambio climático:

El hecho de que los países ricos hayan usado ya para sí la mayor parte de la capacidad de la atmósfera para absorber CO2 antes que los países en desarrollo tuvieran oportunidad de industrializarse.

Hace dos siglos, el carbón ayudó a las naciones occidentales a apropiarse deliberadamente de las vidas y las tierras de otras personas (colonialismo) y que mediante sus emisiones (que no dejaban de acumularse en la atmósfera) ese mismo carbón (y posteriormente, el petróleo y el gas) brindó a estas mismas naciones el medio con que apropiarse del cielo de sus descendientes también, al engullir la mayor parte de la capacidad de nuestra atmósfera común para absorber carbono dentro de unos límites mínimamente seguros.

Incluye un capítulo de conclusión titulado “Los años del gran salto. Justo el tiempo suficiente para lo imposible”

El capitalismo global ha hecho que la consumición de recursos sea tan rápida, tan fácil y tan libre de obstáculos que, como consecuencia, los sistemas tierra-humanos se están volviendo peligrosamente inestables.

La solución para Naomi Klein son los movimientos de masas que luchen contra la injusticia climática como lucharon los movimientos americanos por los derechos civiles. La crisis climática es la crisis de más amplias implicaciones y ha sido generada por la cosmovisión extractivista, una crisis que sitúa a la humanidad ante un plazo límite firme e inflexible, el cambio climático puede ser la fuerza, el gran empujón que reúna a todos esos movimientos que se mantienen con vida.

¿Qué propone Naomi Klein para cambiar una cosmovisión, una ideología que no se cuestiona?

Elegir correctamente las batallas políticas iniciales, luchando en aquellas que no aspiran simplemente a cambiar leyes, sino también a modificar pautas de pensamiento.

Eso significa que embarcarse en una campaña a favor de un impuesto mínimo sobre el carbono puede ser mucho menos útil que, por ejemplo, formar una coalición dedicada a reivindicar una renta mínima no solo como tabla de salvación que ayude a los trabajadores a renunciar a empleos en sectores energéticos sucios, sino porque también abre un espacio para un debate público sobre los valores, sobre lo que nos debemos unos a otros, y sobre qué valoramos colectivamente más que el crecimiento económico y la rentabilidad de las grandes empresas mismas.

La afirmación central del valor intrínseco de la vida es un elemento central de todas las grandes victorias del progresismo desde el sufragio universal hasta la sanidad universal.

El libro no me parece tan brillante como la Doctrina de Schock pues resulta repetitivo en sus casi 600 páginas sin contar las notas, agradecimientos en índices. Se hace pesado por la reiteración y alargamiento innecesario de algunos temas y confieso que me he saltado en ocasiones bastantes páginas. De todas formas sobre todo la primera parte del libro es magnifica.

Por supuesto el suplemento de libros de El Diario El País, Babelia, no ha publicado la crítica del libro de Naomi Klein. Creo casi con toda seguridad que tampoco lo hicieron en el caso de los dos libros anteriores. El País sí ofrece un extracto del capítulo dedicado a la polución atmosférica. Casi un mes después de hacer este post aparece en Babelia la crítica del libro escrita por el físico divulgador Sánchez Ron.

Muy de acuerdo con el análisis que hace: En realidad, el objetivo de Esto lo cambia todo no es otro que defender un nuevo mundo, político, social y económico, basado en relaciones y regulaciones diferentes a las que nos gobiernan hoy; un mundo en el que nuestro planeta no se contemple como un objeto de libre disposición y recursos ilimitados. Y al ser este su objetivo, es un libro no solo comprometido, sino militante también, con opciones políticas de la autora que se manifiestan con claridad.

Sánchez Ron en una conferencia.

Ferran Vilar también ha escrito sobre el libro en su blog.

Aqui una entrevista con Naomi Klein.

Anuncios