Montar un club de lectura de Física, ¿En qué libro nos podemos basar?

Jesús Arana Palacios y Belén Galindo Lizaldre (Autores)

Título: “Leer y Conversar. Una introducción a los Clubes de Lectura.” Ediciones Trea. 2009

Toca el tema de los clubes de lectura de una forma un poco aburrida para los que somos usuarios, repiten contenidos coincidentes los dos autores y muchas secciones son anecdóticas pues simplemente se nombra que en un cierto club de lectura se hace algo. El libro tiene unas 300 páginas y prácticamente reduciéndolo a cien o menos la información aportada sería la misma.

Jesús Arana se encarga de la primera parte a la que se denomina “Fundamentos Teóricos” y que ocupa algo más de la página 200.

Reunión Club de Lectura en Córdoba.

El ruido omnipresente y potenciado hace que hayan desaparecido los espacios para la conversación y es necesario volver a crearlos aunque sea de una manera artificial. El ruido de los bares, de los gimnasios, la contaminación acústica muchas veces incorporada como un valor añadido, como una prestación más del servicio, hacen imposible la conversación, de ahí el surgimiento de los clubes de lectura como espacio de pacificación.

En cuanto a la crítica a los libros que se leen en el Club de Lectura, realiza el primer autor una observación que parece una tontería y ganas de censurar la opinión de los participantes: “Es necesario evitar desde el principio la idea de que se está celebrando un juicio sobre un libro y que en ese juicio hay defensores, jueces y fiscales. Para ello es aconsejable evitar las afirmaciones que descalifican categóricamente a una obra o las que la ensalzan sin matices

En los clubes se puede dar la situación de que muchos usuarios descalifiquen de forma coincidente un libro.

Curiosamente en la página 83 recomienda que los clubes no funcionen con personas voluntarias, porque a veces es una actividad que requiere grandes exigencias de disponibilidad, así que es difícil pedir a alguien que no cobre por ello. En esto le doy la razón, en la falta de profesionalidad de esta figura, un ejemplo se cae en el error por parte del coordinador de defender la elección de un libro que no nos ha gustado a los contertulios.

Señala también el autor un fenómeno que a veces se ha dado actualmente en los dos clubs de ensayo en paralelo que hay en la biblioteca central: “que el mismo libro sea considerado ameno, interesante y valioso en un grupo y en otro grupo de características aparentemente similares, todo lo contrario.”

Reunión Clubes de Lectura en la Biblioteca de Lepanto en Córdoba.

Esto puede ocurrirnos también si lo aplicamos a diferentes grupos dentro de un mismo nivel de Física o de Energías Renovables de ingeniería.

También el libro recomienda que el coordinador del Club lleve preparado un guión. Este guión debe ser el resultado de haber detectado en el libro todas aquellos elementos susceptibles de provocar un debate.

El tamaño del grupo recomendado puede estar entre 12 y 15 personas, aunque teniendo en cuenta que es probable que a cada reunión puedan faltar dos o tres, se podría admitir hasta un máximo de veinte.

Esto nos limita bastante, pues los grupos que tenemos en la universidad suelen ser mucho más grandes, de forma que tendríamos que plantearlo como una actividad voluntaria.

Los clubes de lectura he comprobado durante bastantes años que están llenos de gente madura y de mujeres. En el libro da un dato sobre un Club de Lectura del Corte Inglés donde los participantes son un 92% mujeres, edad media 55 años y entre las profesiones más abundantes docentes.

Esto implica que los jóvenes o no tienen tiempo para participar o no tienen interés.

En la página 150 en el apartado de tipos de Clubes dedica media página a los clubs de ensayos. No aporta nada interesante en esta sección que sería la más interesante si quisiéramos montar un Club de Lectura de Física.

Por fin en la página 170 habla de la presión que pueden hacer los usuarios pero no plantea una presión de los lectores en un órgano reglado sino una presión fuera de un cauce formal:

“El Club de Lectura puede llegar a constituirse en un grupo de presión para llevar a cabo cualquier mejora. ¿Existe constancia de si los miembros de los Clubes hacen llegar sus opiniones a concejales, alcaldes, técnicos de cultura o medios locales?”

Reserva un papel marginal a los usuarios. “Pueden funcionar como los Amigos de la Biblioteca”

“Son una fuente de información de primera mano para conocer los gustos de los lectores. Se los puede utilizar como asesores indirectos para las compras”.

En lugar de plantear encuestas a los usuarios o entrevistas de algún tipo pretende con esta propuesta informal, sin cauces reglados, a coste cero, saber qué piensan los lectores.

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