Publican en Diario Córdoba esta carta al Director.

NIÑOS EN EL MUSEO TAURINO

M Luisa Ibáñez Gutiérrez.

Mientras la ONU a través de su Comité de los Derechos del Niño insta a los Estados Parte y a las instituciones a adoptar medidas para proteger a los menores de la violenta tradición taurina, llega el Ayuntamiento de Córdoba, uno de los que con más tesón luchan sin complejos en la promoción de la tauromaquia, y hace un llamamiento a los niños para que se acerquen a ella con “arte” a través de visitas y talleres en el Museo Taurino.

Y aquí no pasa nada…, o sí : Los padres y madres no podemos permanecer por más tiempo callados ante este abuso de poder por parte de las instituciones, pues todo esto resulta aberrante: Que los poderes públicos y las instituciones de nuestro país se dediquen a seguir fomentando unos “espectáculos” donde animales inocentes son brutalmente torturados… porque es tradición, es perverso.

Pero que se quiera involucrar a los niños en todo este entramado cruel y despiadado pienso que es un delito mayor, pues, con todas estas actividades dirigidas a acercar los niños a la tauromaquia, lo que están haciendo es mediatizar la inocencia infantil y corromper su natural empatía hacia el sufrimiento animal, además de provocar en muchos de estos niños traumas y daños en su desarrollo mental y emocional.

Sí pasa. Creo que ya ha llegado la hora de preguntarnos qué es lo que verdaderamente queremos para nuestros hijos: ¿Que se eduquen en el respeto y la compasión hacia los demás seres que viven entre nosotros?, ¿o que sean adoctrinados por parte de las instituciones para que piensen que es lícito y decente que sigan perviviendo tradiciones anacrónicas, crueles y despiadadas con los animales como son las corridas de toros y demás festejos taurinos?.

No, no hay emoción en ver las salas del Museo Taurino. Allí hay conmoción y destrucción, destrucción patente en el animal y en la conciencia de las personas.

Posteriormente Rafael Carvajal Ramos, aparentemente una persona sin empatía con los animales responde a María Luisa en otra carta al director.

Desconozco los motivos por los que Diario Córdoba publica la carta de Carvajal, llena de descalificaciones e insultos, y que demuestra que María Luisa ha pinchado en hueso taurino.

La contestación de Maria Luisa a Rafael Carvajal en Diario Córdoba apareció unos días después en la sección de Cartas.

Estimado señor Rafael; en primer lugar quiero decirle que es para mí un honor que se haya dignado contestar mi carta. En segundo lugar necesito aclarar que no soy profesora universitaria; aunque trabajo en la Universidad no tengo ningún cargo que adorne a mi persona ni puesto importante; soy, como usted dice, una ciudadana del montón.

Pero eso no quiere decir que no pueda mostrar mi opinión, y lo hago porque en el tema que nos ocupa estoy muy sensibilizada. Ya desde niña sentía una gran aversión por todo esto; me producía una gran angustia y tristeza ver en TV las corridas de toros que a mi padre, una persona maravillosa a la que quería con locura, le gustaba ver. Su bondad (la de mi padre), su talante abierto y jovial no encajaba con sus “gustos” por las corridas de toros.

Eso me desquiciaba, porque yo, niña, no entendía nada. Ver cómo hombrecillos iban destrozando y martirizando al animal que moría entre convulsiones y vómitos de sangre era demasiado para una mente tan tierna. No por ello le tuve rencor a mi padre, y nunca he insultado ni insultaré a un taurino. Por supuesto, a usted tampoco. Sin embargo, no puedo permanecer callada ante algo que sé, por experiencia, que es malo para los niños.

Fue ese el motivo por el que escribí la carta. Le doy la razón en que salió un tanto “liada”. En realidad lo que quería mostrar era mi repulsa ante el empeño mostrado por parte de las instituciones públicas en involucrar a los niños en la tauromaquia, pues con ello demuestran que no tienen en cuenta, ni les preocupa, la salud mental de los niños ni los derechos especiales que les deben reconocer: derecho de los pequeños a la protección de su salud física y mental, tal como vienen recogidos en la Convención de los Derechos del Niño.

Y por último solo quiero decirle (y esto que voy a decir lo sabemos todos, incluido usted) que la tauromaquia pronto pasará a ser historia, y todo lo que la envuelve ahora quedará depositado en museos como el de su ciudad. Será entonces cuando lleve a mi hijo para que vea lo absurdo y cruel de una tradición perversa que durante siglos perduró en nuestro país con el apoyo de las autoridades, el beneplácito de la sociedad y el silencio de los buenos. .

Anuncios