Vista hermosísima que disfruté de la Noche Blanca del Flamenco: Actuación Arcangel y Nuevas Voces Bulgaras. Eso sí para esta privillegiada posición tuve que aguantar todo tipo de empujones.

Cometí la estupidez de tomarme la noche Blanca para intentar ver algún espectáculo en lugar de tomármelo como un botellón por toda la ciudad.

Cometí la estupidez de intentar ver el espectáculo de Arcángel y las Nuevas Voces Búlgaras en el Compas de San Francisco, menos mal que no ocurrió ningún accidente porque aquello estaba colmatado, casi no se podía andar.

Totalmente saturada noche flamenco. Imposible ver nada. O hay más espectáculos a la vez o muere de éxito este evento. ¿Por qué no se montó algún espectáculo en el Teatro la Axerquia o en el Paseo de Renfe, o en avenida República Argentina, sitios amplios donde cabe mucha gente? ¿Tal vez no hay bares en estos sitios?

Al día siguiente Moreno Calderón desde luego no hace ninguna valoración crítica de lo ocurrido, lo importante es que mucha gente aunque no lo hayamos medido.

Algo de valoración, aunque muy poca en la prensa:

Entre otras valoraciones, nos quedamos con el reclamo que el flamenco ejerce en Córdoba, que año tras año incrementa el número de visitantes, contribuyendo a consolidar su imagen de ciudad abierta, aunque no todos los espectáculos puedan ser saboreados como su propia naturaleza exige. No será esa la intención de los organizadores, que comprenden las limitaciones de un evento de estas características cuyos primeros beneficiados, y nos parece bien, son la gran proliferación de establecimientos hosteleros que, al menos en el itinerario obligado del público, acabaron con el apreciable stockaje de viandas previstas para esta noche.

Tampoco  Juan Pérez Cubillo dice gran cosa, aunque veladamente insinúa que las críticas o valoraciones de los espectadores son quejas lastimeras a la contra.

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