Ayer 2 de junio volvió la caspa y la tortura una vez más con la Becerrada Homenaje a la Mujer Cordobesa según anunciaba la prensa.

Este año con muchas dificultades para su financiación pues en las últimas temporadas sufragaba la sociedad propietaria de Los Califas y este año ha retirado el patrocinio.

Sin embargo, al final el Círculo Taurino de Córdoba ha financiado. Por poquito se ha celebrado el colofón de la caspa de la semana taurina y extrañamente en estos tiempos de Austericidio colaboran gratuitamente un montón de gente para que este símbolo de la sangrienta Tauromaquia siga perviviendo en la segunda decada del siglo XXI en Córdoba.

La cosa es tan decadente que no tenían dinero los del “festejo” ni para imprimir entradas y podías entrar en un espectáculo sin portar ticket.

Gordón, quien reconoció que “no ha sido fácil llevar a buen puerto el festejo”, agradeció a Luis Márquez, propietario de Los Recitales, que regalara los becerros, convirtiéndose en el “verdadero artífice” del mismo, además de a la empresa, veterinarios y médicos, que aportarán su colaboración. Gordón aseguró que “vamos a seguir apostando siempre por mantener este festejo” porque “sirve para los noveles y para defender la fiesta”, aunque no descartó en próximas ediciones “compaginar la tradición con una adaptación a los nuevos tiempos”.

En 2013 aún había pasta para cartelería y para que el gimnasio Go-Fit colaborara. En 2011 no faltaban patrocinios con el Ayuntamiento de Córdoba soltando dinero público en plena espera del premio 2016.

Aquellos años en que la extinta URENDE patrocinaba la Cordobesada sangrienta. En las fotos se vislumbra que el evento Becerrada estuvo casi vacio.

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