Hoy Rafael Luna publica en Diario Córdoba una carta sobre el nuevo Museo Taurino de Córdoba, estos mismos días la futura temporada taurina en Córdoba  vive una de sus mayores crisis históricas, La Tauromaquia se hunde.

Alcanfor para un museo cojo

Por fin tras 9 años de espera y gasto gubernamental superior a los 4 millones de euros se inauguró el Museo Municipal Taurino. Tres consistorios vieron pasar la oportunidad de celebrarlo para así ganarse a la ciudadanía que empieza a estar hasta el moño de que se gasten recursos públicos en darle gusto a una minoría.

El alcalde pidiendo respeto después de haberse gastado en publicidad en prensa y radio locales lo que no piensa rendir al respetable. Poco alcance tuvo el evento fuera de Córdoba. El Museo nace como un miura rechazado a los corrales por cojo. Nada nuevo en él; todo polvo, polillas y alcanfor, lo que no puede agradar a los que buscan la verdad de la tauromaquia.

Falta un sala donde se explique el sufrimiento del toro y del caballo en la lidia, a lo que Avatma se ha ofrecido y los políticos de esta ciudad, Universidad, empresarios y aficionados temen más que a un toro resabiado.

Le falta al Museo lo que ha sido considerado Tauromaquia por la Comisión de Cultura que le ha otorgado el calificativo de Patrimonio Cultural: los espectáculos taurinos populares como el toro lanceado de Tordesillas, los encierros, las becerradas y suelta de vaquillas que tanta afición dispensan en la provincia y que son para la élite taurina entendida una verdadera vergüenza nacional, y eso que son muchos más que el total de corridas que se dan en Córdoba.

Pero el mayor error del alcalde y de los medios que se reunieron en el sarao posterior del Museo ha sido no tener en cuenta otras sensibilidades de los ciudadanos cordobeses que se manifestaron a la puerta del mismo y que fueron censuradas.

No se puede pedir libertad para la Tauromaquia cuando se cercenan en su nombre Derechos Humanos fundamentales.

Protesta Inauguración Museo Taurino.

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