Hoy me publica Diario Córdoba una carta al Director sobre la corrida del Cáncer que se celebrará el próximo 5 de abril.

Contínua la publicidad un día si y el otro también con varias contraportadas sobre el que  ha matado más de Mil toros y la corrida del Cancer.

Es raro pero aparte del señor retirado este que va a participar no ocurre como otros años que había comunicados de prensa constantes diciendo que se habían vendido miles de entradas para la asistencia a tan blanqueador evento.

La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) ha organizado para el día 5 de abril un Festival Taurino en la Plaza de Toros de Córdoba, destinado a recaudar fondos.

Es éticamente reprobable usar animales de ningún tipo para su tortura y muerte, sea cuál sea su fin.

En nombre de la lucha contra el cáncer, justifican la matanza, tortura y asesinato de animales.

Quiero hacer notar a la AECC de Córdoba que hay otras mil formas de obtener dinero sin perjudicar a nadie, personas o animales, o que organizaciones como ésta deberían fomentar la empatía y la solidaridad, no la tortura de animales.

Corrida del cáncer en Córdoba. 2014.

Existen múltiples métodos para financiarse y para recaudar fondos para sus loables fines, sin que sean cómplices de la tortura de ningún animal inocente.

Conseguir mejoras en la lucha contra el cáncer es algo que por supuesto apoyo, pero no a cualquier precio, y menos a costa de un sufrimiento innecesario por parte de los seis toros que morirán en su espectáculo benéfico para los humanos, pero maléfico para los animales.

Por último quisiera pedirles que la próxima vez que piensen maneras de recaudar fondos, descarten completamente la celebración de este tipo de eventos, por la sencilla razón de que el toro sufre (cosa obvia, pero científicamente demostrada), por lo que los festejos taurinos son tradiciones moralmente injustificables, aunque se les disfrace de “solidarios o benéficos”.

No hay cosa más degradante que la tortura como espectáculo lúdico, no hay cosa que nos haga más indiferentes al dolor ajeno que familiarizarnos con la tortura y no hay cosa que nos haga más viles que acostumbrarnos a la sangre por placer.

Por favor, no tomen estas palabras como algo en contra de su organización, más bien consideren la posibilidad de no organizar nunca más este tipo de eventos, que terminan con la vida de animales inocentes y que además podrían manchar la imagen de una causa tan justa y necesaria como la lucha contra el cáncer.

Unos días después Alonso Fernández  replica a mi carta en Diario Córdoba.

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