Uno de los últimos buzones que quedan en las calles de Córdoba.

Ayer 12 de marzo venía una carta al director en Diario Córdoba de Isabel Agüera acerca de la desaparición de los buzones de correos de las calles de Córdoba.

En Valdeolleros por ejemplo que tenga contabilizados han desaparecido de la vía pública al menos cuatro buzones. No he tenido referencia por la prensa de las causas para que se produzca esta desaparición.

El buzón de la foto, que se encuentra al lado de la Mezquita, antes mezquita, es de los pocos que aún podemos encontrar en nuestras calles.

Ya mismo nos venderan como “experiencia” el poder echar una carta o una postal en el único Buzón declarado BIC en la ciudad de Córdoba para que no sea exterminado.

Reproduzco la carta al director sobre la tala de buzones:

¡Pues eso que también ha llegado las crisis a los buzones de correos y que echar una carta es una auténtica aventura! ¡Ea, sin más ni menos, a talar buzones! Y yo me pregunto, ¿y qué han hecho estos inocentes ingenios? ¡Con lo bien que resultaban en plazas y esquinas con su amarillo chillón y su boca abierta en espera de nuestras íntimas misivas! Pero, si no pedían pan ni tan siquiera una manita de pintura, ¿a qué viene esa radical siega? ¿A quién beneficia? ¿A los carteros? Pero si allí, justito al lado han dejado los lúgubres e impenetrables verdosos de su exclusiva propiedad?

¿Que hoy día no se escriben cartas? Pues no sé cómo hacer con tanto papeleo como exigen con firma de puño y letra? ¿Y cómo se comunica la tata con el tate? ¡Que no todo el mundo tiene Internet! Y no digamos el lance de comprar sellos: autobuses van y vienen en busca de un estanco que, cuando al fin lo encuentras, amablemente te indican dónde está el próximo que, como mínimo, media un kilómetro, porque ya no trabajan ni sobres ni franqueos.

Me indigna, me cabrea los paseos que llevo dados paseando una carta a fin de cumplimentada dejarla en “buenas manos” o sea, en el buzón. Y añoro –me dan motivos– el pasado cuando, por ejemplo, en mi pueblo, la gran cabezota de un dragón era objeto no solo de recogida de cartas sino que a los niños nos atraía y parecía mágica aquella bocaza traga cartas.

Nada, ¡al garete el invento! A los restos del círculo amarillo que ha dejado mi habitual buzón, le he hecho una fotografía y al pie de ella un descanse en paz. Amén.

Posteriormente la empresa de Correos contesta mediante una carta al director que parece más bien un anuncio publicitario y donde no se concreta ni el número de buzones desaparecidos en Córdoba ni se justifica su desaparición.

Eso sí la empresa da algunos datos interesantes para el sufrido usuario:

También se pueden franquear sus envíos en cualquiera de las seis oficinas de Correos en la capital cordobesa, en dos de ellas en horario de mañana, y en cuatro de ellas en horario de atención al público de lunes a viernes de 8,30 horas a 20,30 horas y los sábados entre las 9,30 horas y las 13 horas.

Correos trabaja diariamente para ofrecer el mejor servicio a sus clientes y pone a su disposición el servicio de Atención al Cliente a través del teléfono 902197197 o de la web http://www.correos.es para atender sus sugerencias.

David Galera Galbarro

Comunicación Zona 6 (Andalucía, Ceuta y Melilla) Correos (Grupo Sepi)

Sevilla

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