Opel Insignia. Lo importante en este coche es estar conectado a la Red.

Hace poco tiempo el diario El País publicaba un artículo dedicado a la pérdida de prestigio que tenía la posesión de un coche entre las nuevas generaciones.

Ya el automóvil no es el símbolo de libertad y los jóvenes preferían comprarse un buen dispositivo móvil y viajar en transporte público donde pueden estar permanentemente conectados a las redes sociales.

En esta línea esta el anuncio del nuevo coche de Opel, el Insignia, en el cual  lo más importante no es el motor, sino  la posibilidad de estar conectado a las redes incluso si conduces:

Conectado a lo que realmente importa (en letras bien grandes). Experimenta un nivel único de conectividad con su innovador IntelliLink. Un revolucionario sistema multimedia con reconocimientode voz, Touchpad y aplicaciones.

Una nube roja de señales digitales sobrevuela y penetra en el coche.

Más abajo un texto del artículo del diario El País.

La crisis y también el envejecimiento de la población explican en parte este cambio de tendencia, pero hay otros factores. El estudio realizado en EE UU descubrió que jóvenes procedentes de hogares con ingresos anuales superiores a los 70.000 dólares anuales (51.500 euros) han duplicado el uso de transporte público y bicicleta en la última década. Es decir, los menos afectados por la crisis también están dando la espalda al coche.

“Hay un cambio de prioridades. Cuando el presupuesto es ajustado, se elimina de la ecuación un gasto tan grande como el que supone un coche. Los fabricantes se esmeran en ablandar las condiciones de financiación, pero los gastos ocultos que representa tener un vehículo (seguros, impuesto de circulación, combustible, aparcamiento) son muy elevados. Por eso, si tienen que elegir, los jóvenes prefieren otras cosas que no supongan tanta carga, sobre todo tecnología móvil”, explica Guillermo Ricarte, director general de la Fundación Creafutur, que ha realizado varios estudios sobre comportamientos de consumo de adolescentes y jóvenes en España. “Les preocupa cada vez más el coste de mantenimiento del vehículo, lo ven como una carga y es uno de los factores que más pesan en sus decisiones de compra”, coincide Liliana Marsan, responsable del observatorio de consumo Cetelem España.

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