Leo el artículo semanal de Angel R. López-Sánchez el domingo en Diario Córdoba dedicado como siempre a Astronomía y esta semana a la sonda lunar china que recientemente se ha posado sobre la superficie lunar.

Quizas el aspecto de esta misión que más polémica ha generado es que tanto la sonda como el robot llevan baterias nucleares a base de Plutonio-238 para mantener la temperatura de los instrumentos durante la larga noche lunar(13 días) cuando se alcanzan los 180 grados bajo cero.

Los periódicos y semanarios celebran que la última vez que la humanidad alcanzó la superficie lunar fue en agosto de 1976 con una sonda rusa, sin embargo nadie habla del riesgo a que fuimos sometidos los terrícolas por China durante el tránsito por la atmósfera terrestre.

Tuvimos en el lanzamiento la enorme suerte de que no hubiera ningún problema en el vuelo del cohete propulsor y por tanto no se expandiera este peligroso elemento cancerígeno por la atmósfera.

Me pregunto cuántas veces desde entonces científicos y militares habrán seguido jugando a ser dioses con nuestra preciada atmósfera, lanzando más sondas propulsadas con Plutonio. Y también me pregunto cuantos satélites con Plutonio vuelan actualmente sobre nuestras cabezas.

De nuevo encontramos que una nueva misión en este caso destinada a la Luna lleva un generador nuclear, la pila atómica que lleva la sonda no tripulada Chang E3 para suministrarle energía, en lugar de los paneles solares que se han venido utilizando en misiones así.

Debe haber formas menos comprometidas de hacer ciencia qué lanzar Plutonio sobre nuestras cabezas. Por otra parte vamos a continuar la contaminación nuclear de un satelite virgen ¿Tenemos derecho?

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