22 enero 2014


Manuel Ruiz Rubio.

El jueves 23 de enero a las 19.00 horas en el Restaurante El Astronauta, enfrente del bar El Clandestino arranca el programa Cienciaficcionados. Cuando las letras se unen a la ciencia”, organizado por la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Córdoba y el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3, en colaboración con la Dirección General de Cultura de la UCO y la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT).

En esta primera sesión, el catedrático de Genética Manuel Ruiz Rubio conversará con la periodista Marta Jiménez sobre el contenido científico de una de las primeras novelas de ciencia ficción: Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley. Más información aquí.

Posteriormente Diario Córdoba ha recogido la crónica sobre esta actividad titulándola como “La unión de ciencias y letras”.

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Leo el artículo semanal de Angel R. López-Sánchez el domingo en Diario Córdoba dedicado como siempre a Astronomía y esta semana a la sonda lunar china que recientemente se ha posado sobre la superficie lunar.

Quizas el aspecto de esta misión que más polémica ha generado es que tanto la sonda como el robot llevan baterias nucleares a base de Plutonio-238 para mantener la temperatura de los instrumentos durante la larga noche lunar(13 días) cuando se alcanzan los 180 grados bajo cero.

Los periódicos y semanarios celebran que la última vez que la humanidad alcanzó la superficie lunar fue en agosto de 1976 con una sonda rusa, sin embargo nadie habla del riesgo a que fuimos sometidos los terrícolas por China durante el tránsito por la atmósfera terrestre.

Tuvimos en el lanzamiento la enorme suerte de que no hubiera ningún problema en el vuelo del cohete propulsor y por tanto no se expandiera este peligroso elemento cancerígeno por la atmósfera.

Me pregunto cuántas veces desde entonces científicos y militares habrán seguido jugando a ser dioses con nuestra preciada atmósfera, lanzando más sondas propulsadas con Plutonio. Y también me pregunto cuantos satélites con Plutonio vuelan actualmente sobre nuestras cabezas.

De nuevo encontramos que una nueva misión en este caso destinada a la Luna lleva un generador nuclear, la pila atómica que lleva la sonda no tripulada Chang E3 para suministrarle energía, en lugar de los paneles solares que se han venido utilizando en misiones así.

Debe haber formas menos comprometidas de hacer ciencia qué lanzar Plutonio sobre nuestras cabezas. Por otra parte vamos a continuar la contaminación nuclear de un satelite virgen ¿Tenemos derecho?