Pavimento en la calle Sevilla.

Aunque los vecinos se quejan de que la obra se alarga y con razón, el diseño final de plataforma única parece muy bueno y el pavimento amigable con las bicis y los peatones.

En muchas intervenciones del casco histórico se ha recurrido a pavimentos que son tratados artificialmente para obtener una rugosidad y deterioro que reflejen un aspecto tosco. Es de destacar por ejemplo la rugosidad de los pavimentos de las calles perimetrales de la Mezquita o de la entrada al casco por la Puerta de Almodovar o de la calle Alfaros.

Estos pavimentos arcaizantes generan dificultades al usuario peatonal del casco sobre todo a los que llevan un calzado no técnico y dificultan la movilidad de las bicicletas al generar multitud de vibraciones mecánicas que se transmiten a la persona que se transporta por el casco con este medio de desplazamiento.

Entendemos que la accesibilidad de las personas con limitaciones motoras debe ser priorizada además, obviando los pavimentos escénicos de un determinado momento de la historia urbana de Córdoba como si fuesen los únicos posibles.

Zona del aparcadero de la calle Sevilla.

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