Leo una noticia donde se recoge el apoyo de la Junta de Andalucía a la Tauromaquia y además que el delegado en Huelva, José Fiscal, ha recordado que la Junta de Andalucía participará activamente en la redacción del Plan Nacional de Fomento de la Tauromaquia, tal y como se ha establecido la última reunión de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos celebrada en Madrid.

“En este encuentro, la Consejería de Justicia e Interior ha logrado contar con representación en la ejecutiva permanente que se encargará de impulsar los trabajos a desarrollar por la citada Comisión Consultiva”, ha puntualizado. Por último, ha destacado el interés mostrado por los integrantes de esta comisión nacional por los reglamentos taurinos andaluces y las actuaciones de fomento del mundo del toro puestos en marcha por la Junta como el fomento de las escuelas taurinas, las publicaciones realizadas sobre la fiesta o el programa de rehabilitación de cosos.

Es no solo bochornoso sino falto de toda ética del siglo XXI que la Junta de Andalucía promocione y promueva dando premios y subvenciones públicas a espectáculos que conllevan la tortura y el sufrimiento de los animales como espectáculo, tradición o cultura.

No puede ser defendido algo que la mayoría de los andaluces y andaluzas detestan que es el maltrato animal. No puede ser subvencionado con dinero público espectáculos que son de empresas privadas, empresas que tienen déficits que compensan con lo que les llega del erario público.

No puede justificarse en base a que los animales no tienen derechos porque sí tienen derecho a que se les trate mejor y esto no ocurre ni con ,los toros ni con los caballos utilizados en los espectáculos taurinos.

La Junta de Andalucía desprecia a las personas que piensan o quieren algo distinto para estos animales, olvidando que somos una pluralidad de sensibilidades.

Si la llamada tortura nacional tiene que extinguirse por falta de aficionados no le corresponde al gobierno Autonómico su defensa sino a los que trabajan en ello como toreros y empresarios y aficionados.

Muchas críticas a lo que se hizo en Catalunya que fue un movimiento ciudadano contra la tortura animal pero ninguna para los andaluces que promocionan el maltrato animal vistiéndolo de empleo, ganancias económicas, cultura o cualquier otro argumento indecente.

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