Aparcamiento para Bicicletas en Plaza San Basilio en vía pública.

Aparcamiento para Bicicletas en San Basilio en vía pública.

El casco histórico de Córdoba es el ámbito ideal de la bicicleta. Los aparcamientos para bicicletas de esta parte de la ciudad suelen ser los más usados como ocurre en éste del barrio del Alcázar Viejo. Me da la impresión que puede ser que estas bicicletas duerman en la calle, algo raro en Córdoba pero muy habitual en ciudades como San Sebastián o Barcelona.

Tengo una amiga, Diana, que dejaba siempre en Barcelona la bici en la calle pues vivía en un piso sin ascensor en el barrio del Raval, eso sí estaba asegurada con los mejores candados del mercado. Lo mismo ocurre en Amsterdam donde muchas bicis pernoctan en las calles y las ves atadas con unos candados bestiales.

A lo largo de estos años, con bastante esfuerzo, se está consiguiendo que poco a poco la bicicleta se integre en las políticas municipales de tráfico, medio ambiente, infraestructuras y urbanismo; y en consecuencia, ya se van viendo algunos carriles para bicicletas en Córdoba.

Ahora bien, una vez resuelto parcialmente el problema de seguridad en la circulación, nos encontramos con otro elemento muy importante que disuade del uso de la bicicleta como medio de transporte: es el del aparcamiento: ¿dónde dejo la bicicleta?

El riesgo de robo de las bicicletas refuerza la disuasión del ciclismo urbano.

La disponibilidad de un aparcamiento cómodo y seguro en el origen y en el destino de los desplazamientos es una condición imprescindible del uso de la bicicleta. Se hace, pues, necesario que paralelamente a la red de carriles bici, se vaya extendiendo otra red de aparcamientos para bicicletas que reúnan ciertas condiciones de calidad.

Esta problemática es especialmente importante en el casco histórico de Córdoba, uno de los más grandes de Europa y donde el uso de la bicicleta por su comodidad se está extendiendo. De hecho en una de las pocas reuniones de la Comisión de Seguimiento del Plan de Accesibilidad del Casco en octubre del 2007 una de las cuatro acciones a favor de la movilidad en bicicleta se propone “Fomentar la red de aparcamientos”.

En un documento más extenso se proclama más especificamente: “Detectar los lugares con carencia de horquillas para amarre de bicicletas. Incluir como recomendación desde el Servicio de Licencias la conveniencia de prever zonas para el aparcamiento de bicicletas en edificios plurifamiliares y singulares.” La realidad es que existen pocos aparcamientos para bicicletas seguros en el casco histórico. Podemos destacar como ejemplo el existente en el patio de la Filmoteca de Córdoba que tiene una demanda muy superior a las plazas ofertadas.

Aunque casi cualquier elemento del mobiliario urbano (señales, farolas, árboles…) puede ser utilizado para amarrar una bicicleta. Ello, aparte de resultar incómodo para los peatones en muchos casos, puede llegar a ser insuficiente si se avanza en el uso de la bicicleta.

Obviamente la falta de aparcamientos apropiados puede acabar siendo un factor limitativo de dicho uso, dado el alto porcentaje de robos.

De ahí la necesidad de dotar a la vía pública (también a los edificios públicos) de aparcamientos apropiados para bicicletas. Aunque el diseño de tales aparcamientos puede ser sencillo, no es trivial y hay que tener en cuenta que si el diseño adoptado finalmente no satisface unos requisitos mínimos, los ciclistas acabarán prefiriendo amarrar su bici a la farola (como desgraciadamente ocurre con muchos aparcabicis que se han colocado en Córdoba en los últimos años).

Un buen aparcabicis debe permitir la sujección cómoda del cuadro y ambas ruedas de la bicicleta. En las recomendaciones del PGOU que recoge lo siguiente: Este modelo de aparcamiento es el denominado en el Reino Unido como “Sheffield”, por implantarse originariamente en dicha ciudad, y que con diversas modificaciones y variantes, recibe apropiadamente el nombre de “Universal”. Su sencillez, robustez, coste y versatilidad para todo tipo de bicicleta, lo hacen especialmente atractivo y práctico.

Facilita la sujeción del cuadro y de una o las dos ruedas, ofreciendo estabilidad y seguridad para los aparcamientos de media y larga duración. La colocación por empotramiento en el suelo, es similar al utilizado para los postes de las señales de tráfico, con lo que no resultan necesarios nuevos medios auxiliares para su instalación por parte del Ayuntamiento o empresas urbanizadoras.

Para el aprovechamiento de todas estas posibilidades, deben cumplirse con las dimensiones indicadas en el croquis que se acompaña, al que hay que añadir que la distancia de la horquilla a cualquier plano u obstáculo vertical lateral o frontal debe ser mayor de 60 cm.

No existe información disponible de aforos sobre el uso de los aparcamientos para bicicletas ubicados en el Casco Histórico, tarea que podría encomendarse a la policía municipal que patrulla por el mismo. A través de la asociación de voluntarios Plataforma Carril Bici se nos informa que los aparcamientos para bicicletas de centros educativos como la Facultad de Filosofía y Letras o de la Escuela de Arte Dramático o el Conservatorio Superior de Música que se ubican en el exterior de los edificios, en calzada o en acera están saturados.

Debido a la falta de aparcamientos de bicicletas en el casco es muy habitual ver las mismas atadas al mobiliario urbano o a los árboles. La tipología del casco además con calles de escasa sección transversal obliga en muchas ocasiones a tener que aparcar las bicicletas lejos del lugar de destino.

Se da además el caso de inaugurar infraestructuras culturales de gran poder atractor sin contar en el interior de las mismas o en su entorno de aparcamientos para bicicletas es el caso por ejemplo de la Casa Góngora, el Centro de Recepción de la Puerta del Puente o la casa Arabe.

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