Protesta vecinal por la contaminación acústica que produce la discoteca Palazzio.

Me cuentan los vecinos que están luchando para erradicar el botellón de la calle y el cierre de la discoteca Palazzio que con los ruidos insoportables que se producen por la aglomeración de personas durante toda la noche que se realizan en el propio patio de la discoteca (exterior, al aire libre) así como a la salida de la misma.

Amplian en dos horas más las aperturas por el periodo navideño según autoriza la Gerencia de Urbanismo. Dos horas más para el OCIO de bares y discotecas, dos horas menos para la Salud de los vecinos. O mucho más por las consecuencias nefastas que el ruido tiene para la salud.

El Día de Córdoba recoge que han presentado nueve denuncias interpuestas ante la Gerencia Urbanismo, de las que aún no han recibido respuesta alguna, otras 11 ante la Policía Local, de las que sólo han conseguido una respuesta en la que se les asegura que se levantaron actas por “carecer de licencia de apertura, carecer de informe acústico de la cadena musical así como de limitador, carecer de licencia para los cuatro veladores y sillas del exterior” y otras cuatro más ante Sadeco.

Éstas son sólo algunas de las denuncias interpuestas por los vecinos de la calle Colombia desde que la discoteca Palazzio -ubicada en la avenida de El Brillante- abrió sus puertas el pasado verano.

El relato que transmiten estos vecinos resulta desolador porque aseguran que “de miércoles a domingo no podemos dormir, algunos ya han empezado a tomar pastillas y otros han puesto ventanas con doble acristalamiento”. El problema, según explican, se centra en el porche de entrada a la discoteca Palazzio, en la que “se sirven copas en vasos de cartón” y en la que se reúnen muchos jóvenes hasta las 07:00, lo genera un ruido que no les deja descansar. Los residentes inciden en que este porche, que hace las veces de terraza y en el que se concentran tantos jóvenes a beber, “no es legal” y consideran que en el caso de que sí lo fuera “no deberían dar permiso”.

A este problema, los vecinos suman el hecho del tráfico que se registra durante las noches del fin de semana en la zona “que es igual que al mediodía”, por lo que el ruido resulta agotador para ellos y, más en una comunidad en la que viven 60 personas, de las que cuatro de ellas tienen más de 90 años.

Por lo visto la discoteca lleva seis meses funcionando sin licencia.

Un interesante artículo de opinión firmado por Fernando Martos Navarro refleja la indefensión en que nos encontramos los ciudadanos ante estos abusos acústicos contra la salud.

Estos días además venimos sufriendo la contaminación acústica de los petardos que este año 2012 parece que ha sido exagerada su profusión. Sólo hay que leer los comentarios que acompañan a la noticia en Diario Córdoba. Lo de los petardos según recoge el ABC es un descontrol total en su venta y uso. Como no haya alguna desgracia, esto no se arregla.

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