Una compañera animalista, Maru, ha enviado esta carta a los medios de comunicación.

Estimado Sr. Wert;

Como veo que sigue Ud. empecinado en su tarea de “poner en valor la tauromaquia”, y, dado que es Ud. Ministro de Educación, le recomiendo que proponga Ud. una serie de cambios en los planes de estudios del sistema educativo español para que nuestros hijos puedan escuchar sus “discursos” a favor de la “fiesta” sin crearles contradicciones que puedan ser perjudiciales para su desarrollo intelectual dada la falta de coherencia entre lo aprendido en el colegio y lo expresado por Ud. ( “el toro bravo existe, porque existe la “fiesta”).

En primer lugar, le sugiero que su Ministerio apruebe la edición de una versión especial para España de los libros de texto referentes a Ciencias de la Naturaleza, de tal forma que la teoría de la evolución biológica quede reflejada de la siguiente forma:

“En el proceso evolutivo de los seres vivos, se fue desarrollando una especie animal generada por la naturaleza con la única intención de servir de entretenimiento al hombre mientras es torturada en una tradición, que estaba prevista naciera en España millones de años después.

Esta especie la componen los que ahora llamamos toros bravos, los cuales, aunque han participado en el proceso evolutivo de los seres vivos, otro proceso paralelo de manipulación genética artificial los llevó a convertirse en “productos culturales” por lo que perdieron su condición de “vivos”, de ahí que los seres de la naturaleza los podamos dividir en dos categorías: 1.- los seres vivos y 2.- los toros de lidia.”

En segundo lugar; para que la conciencia moral de los alumnos católicos no mortifique la paz de sus espíritus cuando le escuchan decir que “el toro ha nacido para eso”, le sugiero también cambios en la clase de Religión.

Para ello, puede empezar Ud. proponiendo a la Conferencia Episcopal que solicite al Papa la convocatoria de un Concilio Ecuménico para establecer una nueva “lectura” del Génesis y una modificación del Catecismo, de tal forma que el Génesis pueda quedar, más o menos , de la siguiente forma: “Y creó Dios a todas las criaturas vivientes; las plantas, los animales y al hombre; múltiples especies habitaron la tierra, pero viendo Dios que el hombre se aburría, creó ex profeso una especie para el esparcimiento y recreo de los hombres. El suplicio y muerte de esa criatura a manos de los futuros descendientes de Adán, que pensó se llamarían toreros, deleitaría las festivas tardes de un grupúsculo de especímenes humanos, y entonces Dios pensó que eso estaría bien, y creó al toro de lidia”.

Una ver realizada esta modificación, se podría cambiar también el Catecismo de la Iglesia Católica; así en el punto 2418, cuando dice “Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”, cabría añadir “a excepción de los toros de lidia”. De esta forma, los católicos podrán asistir sin remordimientos, y con “dignidad”, a la “fiesta” en la que un toro es atormentado y que Ud. pretende revalorizar.

Esperando que las sugerencias que le he dado sean de su agrado, le saluda atentamente,

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