La evolución de la Tecnología.

La evolución de la Tecnología.

La investigación y desarrollo del reactor eran muy costosos, y la industria privada se ha resistido a los posteriores intentos gubernamentales de implicarla en la financiación de nuevos reactores para plantas generadoras mayores.

No puede culparse a la industria eléctrica de su negativa a invertir en tecnología nuclear. Las plantas con combustión de carbón se basaban en una tecnología bien conocida y bastante fiable, y en el futuro inmediato no se preveía escasez alguna de combustible. La industria de energía nuclear no surgió de la desesperada necesidad de los productores de electricidad de encontrar una alternativa a las fuentes energéticas tradicionales.

Aunque aquí se ha descrito la experiencia norteamericana, la interacción entre las aplicaciones militares y civiles de la energía nuclear no se limita a los Estados Unidos. Ya en 1940, un informe inglés sobre energía atómica declaraba la existencia de una estrecha relación entre la explotación de energía nuclear para fines militares y para la producción de energía en tiempo de paz. «El desarrollo de una -concluía- tiene un considerable impacto en el desarrollo de la otra.»

En la época en que se planeaba la planta de Shippingport, la Unión Soviética, Gran Bretaña, Francia y Canadá estaban desarrollando reactores para la producción de energía eléctrica. Estos países tenían diferentes instituciones sociales y tradiciones políticas, pero sus reactores nucleares estaban estrechamente vinculados a programas militares.

El reactor soviético se adaptó de una unidad de propulsión naval, los modelos inglés y francés se basaban en reactores originalmente construidos para producir plutonio para bombas, y el reactor canadiense fue financiado indirecta pero decisivamente por el gobierno norteamericano mediante su compra de plutonio canadiense para la fabricación de armamento.

Sin la presión de la necesidad militar, y su intrínseca liberalidad, no habría hoy una industria de energía nuclear. Resulta difícil imaginar otro marco de circunstancias, aparte de una guerra o una desastrosa escasez energética, que hubiese forzado al gobierno norteamericano en 1941 a comprometer sus recursos materiales, mano de obra, talento y dinero a transformar los experimentos de reacción en cadena de los físicos en una bomba o reactor viable.

Los que vivimos al otro lado de la revolución nuclear olvidamos que antes de que alcanzase su atractivo en la posguerra, la física nuclear era un campo de estudio más bien esotérico. Tuvo sus divulgadores y promotores, pero éstos nunca podrían haber persuadido a la industria privada o al gobierno federal a gastar 2.000 millones de dólares en investigación nuclear en un período de cuatro años.

Aun con la guerra y el dinero gubernamental como incentivos, los que trabajaron en el Proyecto Manhattan no siempre estuvieron seguros de que sus metas fuesen alcanzables. En un contexto de paz, con recursos y personal limitados, los problemas técnicos que temporalmente desalentaron a los participantes en el proyecto hubieran constituido obstáculos infranqueables.

(La Evolución de la Tecnología, George Basalla)

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