Leo en Bandeja de Entrada del diario Público  la intención del Ministro de Educación y Cultura del Partido Popular de potenciar la Tortura de Toros:

El ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, parece decidido a convertir su gestión en un foco permanente de polémica. Dos días después de anunciar la supresión de Educación para la Ciudadanía, recurriendo a la manipulación de un texto académico para justificar su decisión, ayer comunicó su determinación de “poner en valor” las corridas de toros y extender las ayudas públicas a ese sector, utilizando, otra vez, la tergiversación como argumento.

En esta ocasión, alegó que Francia ya ha iniciado los trámites con el fin de solicitar a la Unesco la catalogación de la tauromaquia como Bien Inmaterial de la Humanidad, cuando lo que ha hecho el Gobierno francés es incluir las corridas en un inventario general de actividades culturales, sin la pretensión que le atribuye Wert.

El ministro se declaró taurófilo y pidió respeto a su postura, del mismo modo, dijo, que él respeta a quienes consideran la tauromaquia un caso de maltrato animal. Estas invocaciones al respeto mutuo suelen tener buena prensa, pero no dejan de ser cínicas en este caso al referirse a una ceremonia primitiva –afortunadamente en decadencia, según revelan sus cifras de actividad– que pretende erigir en arte el sufrimiento de un animal que no ha acudido voluntariamente a la fiesta.

Más cínico aún, si cabe, es anunciar la ampliación de las ayudas oficiales (es decir, de todos los contribuyentes) al sector taurino en medio de la terrible crisis económica que atraviesa España, mientras se aplican drásticos recortes a la investigación científica o a los servicios sociales. Hay que recordar que el primer paso hacia esta sinrazón lo dio el anterior Gobierno socialista al transferir las corridas de toros de Interior a Cultura.