Hoy nos desayunamos con la noticia del retorno del aparcado proyecto de convertir la denominada cementera en una incineradora. Se aprovecha la crisis para disfrazar la incineradora de puestos de trabajo y de energías alternativas, pareciera que la noticia está redactada por un gabinete de marketing. Ante la crisis de la burbuja inmobiliaria ,el consumo de cemento baja a los niveles de hace 40 años, se pretende reconvertir las cementeras en contaminantes incineradoras con la falsa piel de cordero de energías renovables.

La autorización ambiental concedida por la Junta de Andalucía a la fábrica de cemento del Grupo Cosmos en Córdoba en el año 2007 prevé que la empresa pueda quemar al año hasta 26.100 toneladas de neumáticos usados, 14.200 toneladas de plásticos, 54.500 de lodos de depuradoras y 43.500 de residuos municipales mezclados. De esta manera, podrá sustituir el coque de petróleo que emplea ahora por estos materiales.

Uno de los principales problemas de la quema de residuos en cementeras, como de todos los sistemas de incineración, es la emisión de metales pesados y de productos de combustión incompleta, que incluyen dioxinas, furanos y una larga lista de compuestos orgánicos. Además, siendo las cementeras ciclos cerrados de materiales, ya que aprovechan sus residuos como materias primas, se van acumulando contaminantes en el proceso (como es el caso de algunos metales pesados) y acaban en el producto final, el propio cemento.

Incinerar residuos en cementeras es una práctica peligrosa, tanto por las emisiones tóxicas que libera como por el cemento sucio que producen. Por esta razón la industria cementera no puede hacernos creer que la quema de residuos en sus plantas es símbolo de sostenibilidad, sino todo lo contrario, declara Sara del Río, responsable de la campaña de Tóxicos de Greenpeace España. (más…)

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