Me llega este interesante comunicado de Ecologistas en Acción sobre el Premio Chico Mendes.

El pasado mes de agosto, Ecologistas en Acción Córdoba registraba un escrito en el Ayuntamiento de Córdoba solicitando la convocatoria de la XVI edición del Premio Chico Mendes, que tradicionalmente se convocaba en el primer semestre del año con el fin de hacer entrega del mismo coincidiendo con el día mundial del Medio ambiente, que se celebra el 5 de junio y que el gobierno municipal saliente no había convocado.

El colectivo ecologista defiende que se efectúe esta convocatoria de la misma manera que se han celebrado las convocatorias de otros premios que concede y sufraga el Ayuntamiento de Córdoba, como es el caso del Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado con un convenio de nada menos que 5000 Euros, la 62ª Edición del trofeo Municipal Manolete, los premios de los pasados concurso de patios, rejas y balcones, los relacionados con el Festival de la Guitarra, etc..

Ecologistas en Acción expresa su temor de que el silencio de la corporación municipal a su propuesta sea una señal de que las políticas de protección del medio ambiente y de sensibilización y educación ambiental van a quedar relegadas a un segundo plano al amparo de la necesidad de aplicar medidas de austeridad. Esta actitud sería un grave error y si hay que aplicar medidas de recorte del gasto público debe hacerse en todo caso sobre gastos de tipo suntuoso y ornamental en primer lugar. Un ejemplo de esta orientación sería el gasto municipal en la instalación de alumbrado navideño, un gasto absolutamente prescindible como así han entendido otros Ayuntamientos y que centuplica el coste de un proyecto austero como el del premio que nos ocupa.

El premio Chico Mendes a la mejor labor de defensa y protección del medio ambiente es uno de los premios ambientales con más trayectoria de Andalucía y se instituyó en memoria de este recolector de caucho, sindicalista y activista ambiental brasileño que luchó de manera pacífica contra la extracción de madera y la expansión de los pastizales sobre el Amazonas. Para frenar su destacada aportación en la defensa de los derechos de los recolectores de caucho y del medio ambiente de Brasil, fue asesinado por rancheros el 22 de diciembre de 1988.