Semáforo con contador cerca de la estación de tren.

Hace poco se comunicaba en prensa la instalación de 14 semáforos en Córdoba con contador de segundos para los peatones. Esta es la opinión de la Asociación A Pie de Madrid sobre este tipo de dispositivos.

Semáforos con cronómetro, semáforos “olímpicos”.

No queremos ser peatones contra el reloj.

Sin embargo, analizando el sistema en profundidad se puede concluir que, lejos de ser beneficioso para el peatón, supone otro pequeño paso más en dirección opuesta a la recuperación del carácter habitable y peatonal de nuestra ciudad. En particular, los nuevos semáforos generan inseguridad y estrés, sirviendo de cortina de humo de los verdaderos problemas del peatón en los cruces de nuestras calles.

1) Inseguridad.

Los cronómetros están pensados para despejar la intersección de peatones de modo más “eficiente”, es decir, para reducir el número de viandantes que están todavía cruzando cuando se inicia la fase de verde de los vehículos y evitar así que éstos tengan que demorar su arrancada. Refuerzan la responsabilidad del peatón a la hora de cruzar y, por lo tanto, tienden a convertir a la víctima de los atropellos en culpable de los mismos.

A la inversa, refuerzan los derechos de los conductores pues “los peatones están avisados de que se inicia el turno de los vehículos”. Si los conductores pueden ver el cronómetro, el resultado será un incremento de los atropellos, ya que se concentrarán en la cuenta atrás desatendiendo la situación del cruce y poniendo en peligro a los peatones “rezagados”.

La inseguridad aumenta entre los grupos sociales más vulnerables, como los niños y los ancianos, pues son lo que menos capacidad tienen de relacionar sus velocidades de marcha con los segundos que marca el cronómetro y adoptar una decisión de cruzar o no. Las personas con ciertas discapacidades (motoras, psíquicas o visuales) añadirán con estos semáforos nuevas dificultades a sus problemas de desplazamiento.

2) Estrés.

Los cronómetros representan otra vuelta de tuerca en el estrés urbano. Con ellos desplazarse a pie va a significar un ejercicio estresante de cálculo en las intersecciones; ya no bastará con que el semáforo esté en verde para cruzar, sino que tendremos que estimar por el ancho aparente de la calzada si tenemos tiempo y a qué ritmo de alcanzar la otra orilla.

Esta lucha contra el cronómetro cotidiana quizás haga que algunos madrileños nos preparemos mejora para la olimpiada, pero desde luego no facilitará que la marcha a pie sea una manera agradable y relajada de desplazarse y disfrutar nuestra ciudad.

Por todo ello, la asociación de viandantes A PIE rechaza la implantación de este tipo de semáforos, reclamando que sean retirados de las calles.

A PIE reclama también que estos semáforos no se utilicen como cortina de humo ante los problemas de fondo del peatón en los cruces, que no son otros que los tiempos de verde, las anchuras de las calzadas, las responsabilidades en caso de atropello y la cultura del uso de los mismos, que siguen determinando inseguridad e incomodidad para los que caminan. Y que, por consiguiente, se abra un debate en profundidad sobre dichos problemas.