Robot Curiosity propulsado por un generador nuclear.

Se cumplen 33 años desde que en septiembre de 1977, sin consultarnos a los ciudadanos terrestres, se lanzara la sonda Voyager 1 cargadita de plutonio para mantenerse viva más allá del 2020. Los periódicos y semanarios celebraron hace unos años que la sonda siga funcionando, sin embargo nadie habla del riesgo a que fuimos sometidos los terrícolas.

Tuvimos en el lanzamiento la enorme suerte de que no hubiera ningún problema en el vuelo del cohete propulsor y por tanto no se expandiera este peligroso elemento cancerígeno por la atmósfera.

Me pregunto cuántas veces desde entonces científicos y militares habrán seguido jugando a ser dioses con nuestra preciada atmósfera, lanzando más sondas propulsadas con plutonio. Y también me pregunto cuantos satélites con plutonio vuelan actualmente sobre nuestras cabezas.

De nuevo encontramos que una nueva misión en este caso destinada a Marte va a llevar un generador nuclear, la pila atómica que llevará el Curiosity para suministrarle energía, en lugar de los paneles solares que se han venido utilizando en misiones así.

Debe haber formas menos comprometidas de hacer ciencia qué lanzar Plutonio sobre nuestras cabezas. Por otra parte vamos a iniciar la contaminación nuclear de un planeta virgen ¿Tenemos derecho?

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