A partir de la mitad del libro se trata de “la urbanización del mundo: en busca de la ciudad perdida”, donde el fenómeno de la globalización aparece plenamente con sus consecuencias. La urbanización del mundo se caracteriza por el crecimiento de los denominados “megapolos” y al mismo tiempo por los “filamentos urbanos”. Estos megapolos son los denominados mundo/ciudad en cuyo interior circulan y se intercambian todas las categorías de productos. Aprovecha para hablar también de la arquitectura espectáculo: “En los barrios de negocios, los edificios conocidos en todo el mundo por ser creaciones de los más destacados arquitectos se caracterizan por estar en comunicación con el resto del planeta.”

“En el encuentro entre el mundo/ciudad y la ciudad/mundo, uno puede tener la sensación de que la ciudad como tal ha desaparecido”

El libro se aliña con toda una serie de conceptos sobre los lugares y “no lugares” del hábitat urbano contemporáneo.

“La gran ciudad se define en nuestro tiempo por su capacidad para volcarse hacia el exterior:

• Quiere seducir a los turistas extranjeros.

• El urbanismo está gobernado por la necesidad de facilitar el acceso a los aeropuertos, a las estaciones terminales y a los grandes ejes viales.

• La facilidad de acceso y de salida es el imperativo numero uno, como si el equilibrio de la ciudad reposara en sus contrapesos exteriores.”

Tendremos un gran aeropuerto pero los movimientos dentro del área metropolitana pueden ser muy deficientes con un transporte público ineficaz o la ausencia de tren de cercanías. La ciudad se descentraliza, lo urbano se extiende por todas partes pero hemos perdido la ciudad y al mismo tiempo nos perdemos de vista a nosotros mismos.

“Necesitamos la Bicicleta para ensimismarnos en nosotros mismos y volver a centrarnos en los lugares que vivimos.”

Descubre el indicador del éxito de la bicicleta en una ciudad: “la aparición del ciclista un poco inexperto de cierta edad.”

Definición de la ciudad de Los Ángeles: “Complejo urbano concebido para la circulación de automóviles”

Para concluir el capítulo “El reto estriba en conciliar las exigencias del megapolo planetario y las de la ciudad concebida como lugar donde se vive, medio compuesto de sus propias referencias y ritmos cotidianos.”

El último capítulo está dedicado a la utopía. Introduce Marc Auge una nueva utopía la de la “Bicilibertad”

“Dejemos pues correr la imaginación…..Imaginemos un París dentro de 30 años, el problema de la circulación se ha solucionado de una vez por todas. El transporte público cubre todo París. La carga y descarga funciona entre las cinco y las nueve de la mañana.

Los vehículos que cumplen jerarquías prioritarias como las ambulancias, médicos, policía, bomberos, poseen jerarquía derogatoria. Dentro de París solo es posible el desplazamiento motorizado en transporte público y en las afueras de París grandes arquitectos de renombre mundial han construido inmensas torres de aparcamientos que son muy apreciados por los turistas.

Los automovilistas y los motociclistas parisienses van hasta estos lugares, estas torres, para recuperar sus vehículos cuando quieren salir fuera de la ciudad. Aún quedan irreductibles que guardan su vehículo en su propio inmueble aunque esto no está permitido para los coches nuevos que se van adquiriendo.

Solo existen cuatro itinerarios de salida y entrada reservada para estos automóviles. Esta tolerancia ya no se aplica a los vehículos nuevos, con lo que se estima que estos itinerarios desaparecerán con el tiempo.

Al estar prohibida toda circulación automovilística en el interior de la ciudad, el conjunto de los espacios para circular ha crecido enormemente, amen de la eliminación de los sitios reservados a estacionamiento. Con lo cual el transporte público y los vehículos de condición derogatoria se desplazan con gran facilidad y comodidad. El resto de la calzada corresponde a los ciclistas y la acera a los peatones. El sistema de alquiler de bicicletas posee una extensión brutal y también está muy extendida la personalización de las bicicletas.

Aguda observación de Marc Auge: “Conviene señalar que la bicicleta es en si misma un objeto pequeño, un objeto incorporado y no un espacio habitado como el automóvil.”

Frente a la publicidad de coches que nos ofrece monovolúmenes como si fueran salones de las casas con mullidos sillones y pantallas de televisión la bicicleta no cumple esta función.

Han vuelto los ciclotaxis, cochecitos chinos a pedal que se inspiran en los que surcaban las calles de Paris un siglo antes. Los motores eléctricos pueden ser muy útiles para aquellos a quienes su fragilidad, la edad o una debilidad pasajera ponen en desventaja en las cuestas.

La bicicleta ha acabado también con el integrismo liberando a las mujeres.

También ha mejorado la calidad del aire, se respira mejor, de nuevo se han hecho perceptibles los olores que sin darnos cuenta nos habíamos acostumbrado a no sentir. Según dice Joaquín Araujo el ruido del tráfico convierte el timpano urbano en un vertedero, en un basurero, obligándonos a interiorizar la contaminación acústica.

Los taxistas ante la ausencia del stress producido por la presencia de atascos han dejado de hacer comentarios políticos y de escuchar la COPE.

La industria de la bicicleta y todos los servicios adjuntos han dado un importante impulso al crecimiento económico. La industria del automóvil no marcha mal y no parece perjudicada por la liberación de los espacios urbanos y el enorme esfuerzo para desarrollar el transporte público ha supuesto un gran boom económico.

El Efecto Pedalada.

Es una nueva expresión que se ha puesto de moda y ha sustituido a la que se usaba en el mismo sentido “el efecto mariposa”. Los investigadores en ciencias sociales recurriendo a la predicción retrospectiva que les caracteriza hacen notar que todo empezó con una iniciativa municipal en una ciudad del Norte de Europa. Da la impresión de que el politeísmo ciclista hubiera sustituido al monoteísmo petrolífero. Además los científicos están a un paso de descubrir la manera de capturar y transformar la energía desplegada por los ciclistas; con este propósito se están construyendo carreteras experimentales especialmente equipadas.

Ahora mismo dentro de la red de bibliotecas públicas de Andalucía está únicamente en la Biblioteca Pública Provincial de Córdoba situada al lado de la Mezquita (antes mezquita) en la calle Amador de los Ríos.