Esquema de Campus de Excelencia.

Hoy viene una extensa entrevista en el Diario Córdoba sobre el nuevo coordinador del Campus de Excelencia.

Supongo que este nombramiento será provisional, pues en la documentación del proyecto se dice que “la elección del coordinador se hará mediante un proceso internacional de selección abierto. Este deberá contar con un perfil profesional de reconocidas capacidades para intermediar entre la comunidad universitaria y los agentes privados y públicos que componen la red del propio CeiA3

De forma que el coordinador parece que debe ser un profesional externo a las universidades y elegido en un concurso abierto. Han pasado ya unos años y el cargo de Coordinador del Campus de Excelencia está incluido dentro de la persona que ocupa el Vicerrectorado de Investigación, en este caso es Justo Pastor al que se entrevista en esta noticia Vuelve a la palestra en abril del 2012 Juan José Ruiz con un artículo en Diario Córdoba sobre las universidades y el número excesivo de las mismas en España.

En este artículo Juan José Ruiz nuestro anterior Vicerrector de Calidad ha dado con la razón de la baja tasa de aprobados actual:

El que el número de estudiantes matriculados sea un factor importante en la financiación de las universidades ha hecho que entren estudiantes que no están capacitados para realizar una carrera universitaria y eso tiene graves inconvenientes, como son un alto porcentaje de abandono, la correspondiente frustración del estudiante que tiene que abandonar una carrera después de uno, dos o tres años de cursarla, bajas tasas de rendimiento académico, o el descenso del nivel que estos estudiantes provocan en las aulas. Por cierto, resulta paradójico que el profesorado se queje, y con razón, del bajo nivel con el que algunos estudiantes acceden a la universidad, cuando es la propia universidad, con la selectividad, la que fija el nivel de acceso a la misma.

La universidad debería ser sólo para una élite intelectual, y esto no deber ser ofensivo para nadie. Cada uno nace con sus talentos, intelectuales, artísticos, deportivos, comerciales, etcétera y nadie tiene porqué avergonzarse de lo que le ha tocado. Nuestro deber, como señala la parábola bíblica, es multiplicar esos talentos.

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