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Este es el balance del partido de Los Verdes del año 2007 en Andalucía.

Andrés Sánchez, portavoz andaluz de Los Verdes, evalúa 2007 desde el punto de vista de la sostenibilidad, calificándolo de “manifiestamente mejorable”. Entre los hitos negativos, destacan el pobre desempeño de las energías renovables en nuestra comunidad y la “voladura” del POTA. Entre los positivos, el impulso a las políticas en agricultura ecológica y la pujanza del sector industrial de las energías renovables

Entre los aspectos negativos de 2007, Los Verdes sitúan el abandono, apenas aprobado, del Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA). Mientras que la mayoría de los andaluces muestran su preocupación por la ocupación del litoral y por el crecimiento desordenado de muchas áreas urbanas, la Junta de Andalucía ha dado un giro incomprensible en su política territorial.

Antes de limitar los crecimientos urbanísticos conforme a los criterios del POTA, el gobierno andaluz ya ha pactado con ayuntamientos y promotores urbanísticos “flexibilizarlos”, un eufemismo para indicar que se seguirá haciendo lo que se hacía, y no limitar la proliferación de campos de golf por toda Andalucía. Pasada ya la “fiebre malaya”, toca volver a la normalidad de depredación del territorio.

En segundo lugar, los decepcionantes resultados de la política energética en nuestra comunidad autónoma. Andalucía es más ineficiente que Europa en sus consumos energéticos: consumimos hasta un 22% más que la media de la UE para generar la misma renta. Y por otra parte, la participación de las energías renovables en Andalucía toca suelo: ha caído hasta el 5,5%, cuando la planificación energética establecía que en 2006 se debía haber alcanzado el 10,5%.

Por otro lado, nuestra participación en el mercado español de las energías renovables es poco más que anecdótica: un 8% de la solar fotovoltaica y un 6% de la eólica. En generación eléctrica por energías renovables per cápita, la diferencia entre Andalucía y Castilla-La Mancha es como la diferencia de renta entre Marruecos y España.

Y tercero, Los Verdes sitúan el acoso a los ecologistas desde los poderes públicos. Las denuncias presentadas en Ronda por empresa y ayuntamiento contra ciudadanos que manifiestan su rechazo a la urbanización ilegal de Los Merinos; las querellas contra letrados y letradas que representan a los ecologistas en los tribunales (el más reciente, en Níjar, con Pilar Rodríguez); la condena a unos manifestantes antitaurinos en Cádiz o el anuncio de la Consejera de Medio Ambiente de iniciar acciones legales contra el portavoz de Ecologistas en Acción en Almería por realizar críticas a su gestión no son más que algunos de los ejemplos de acoso que se hace sobre el ecologismo, y que resultan intolerables.

No puede haber “democracia ambiental” cuando se reprime a los ciudadanos y activistas comprometidos en la defensa del medio ambiente.

Entre los aspectos positivos, Los Verdes destacan la puesta en marcha del segundo Plan de Agricultura Ecológica, que consolidará los avances que en este campo se han dado en Andalucía (casi el 60% de toda la superficie agraria en producción ecológica de España está en Andalucía).

El avance en la sociedad de los valores proambientales y de sostenibilidad, en particular en el ámbito de la empresa, que a pesar de la falta de diligencia de la administración, pone en marcha proyectos tan pioneros como los de generación eléctrica con solar térmica en Sanlúcar la Mayor (Sevilla) y El Marquesado (Granada), con los proyectos más importantes de toda Europa en esta tecnología .

Y por último, la definición estratégica de las políticas de mitigación del cambio climático hasta 2012