Cuando hablamos de que los ciudadanos asuman los comportamientos proambientales o simplemente civilizados demandados por la Administración, la primera norma debe ser la coherencia. La Administración debe asumir buenas prácticas y no pedirle al ciudadano conductas que ella constantemente incumple.

Por ejemplo se pide que ahorremos energía en nuestras casas y en este mes de julio puedes comprobar como los edificios de la Administración están con el aire acondicionado a tope y los trabajadores se tienen que poner jerseys en las oficinas porque se quedan helados.

Otro ejemplo de mala práctica: la torre de Poniente del arquitecto Vazquez Consuegra, ubicada en la antigua Noreña, con 56 metros de altura dispondrá de 6 plantas de garaje subterráneo con capacidad para más de 700 vehículos.

¿Tantos vehículos oficiales tendrán en las nuevas sedes de la Junta de Andalucía o estamos promocionando el acceso en coche desde la Administración?

Mientras la Agencia Andaluza de la Energía promueve Planes de Movilidad Sostenible a los poligonos industriales para disminuir el uso del coche privado. Las incoherencias brillan por su presencia.

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Coches oficiales de polític@s del Ayuntamiento de Córdoba y Junta de Andalucía.

Este tipo de malas conductas las volví a observar el pasado 19 de junio cuando la Asociación Colega entregaba unos premios en el Hotel Conquistador en el entorno de la Mezquita. Los coches oficiales de los cargos del Ayuntamiento y de la Junta de Andalucía estaban completamente subidos en la acera como se puede ver en la foto y además en una zona donde el impacto visual sobre la Mezquita es tremendo.

¿Qué trabajo cuesta que el chofer por motivos de seguridad suelte al politic@ y al escolta en la puerta del acto pero inmediatamente se aleje de allí?

¿Cómo puede un político pedir un comportamiento cívico si luego él se salta todas las reglas?