Uncategorized


Piscina Cubierta

La Alianza por el Clima manifiesta el oscurantismo del Ayuntamiento de Córdoba a la hora de facilitar información ambiental sobre la futura piscina cubierta de Poniente.

Después de 6 meses que lleva la Alianza interesándose por conocer si la piscina climatizada de Poniente incorpora energías renovables, ni la Gerencia de Urbanismo ni el Instituto Municipal de Deportes(IMD) han dado una respuesta satisfactoria.

La gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la Alianza ha sido la última carta enviada por la gerente del IMD donde se facilitaba el telefono del arquitecto redactor del proyecto, aconsejando que se contactara desde la Alianza con este técnico.

Dada la falta de información, desde la Alianza queremos mostrar nuestra preocupación, pues sospechamos que esta instalación, altamente consumidora de energía, carece de instalación de renovables, fácilmente aplicables a la producción de agua caliente y con una tecnología, la solar térmica, muy evolucionada. La normativa estatal “obliga a que las piscinas cubiertas tanto públicas como privadas cubran parte de su demanda energética con paneles de energía solar”.

En base a lo anterior, la Alianza por el Clima demanda al Ayuntamiento transparencia en facilitar información y en que “den ejemplo a la ciudadanía” construyendo una piscina que contribuya “lo mínimo” al cambio climático con sus emisiones.

Para la Alianza una piscina de este tipo en una ciudad como Córdoba con una disponibilidad de radiación solar muy abundante durante el periodo invernal “sería una instalación de lo más eficiente y supondría también un gran ahorro en gasto de combustibles fósiles”.

Los Verdes demandan al Ayuntamiento la licitación y realización del Plan de Movilidad de la Ciudad de Córdoba. Según señala el portavoz de Los Verdes, Gerardo Pedrós, el Ayuntamiento de Córdoba tiene concedida una ayuda de la Agencia Andaluza de la Energía para hacer un Plan de Movilidad Sostenible que abarca la ciudad entera.

Esta ayuda de casi 60.000 Euros fue concedida en el mes de enero de este año según consta en el BOJA de 23 de enero del 2008 y ni siquiera ha salido aún el pliego de licitación pública. La Gerencia de Urbanismo debe tomar el liderazgo de este estudio y aportar el montante restante de la misma manera que lo hizo con el Plan de Accesibilidad del Casco.

Una vez más la ciudad de Córdoba podría perder una oportunidad de una subvención por falta de prioridades claras en el destino de los recursos. Resulta bochornoso el dineral destinado a la portada de la Feria y que este Plan de Movilidad esté en dique seco por falta de financiación municipal. Málaga, competidora por la Capitalidad, empezó con el encargo del Plan en el año 2007.

Un Plan de Movilidad Sostenible, tiene como objeto reducir las necesidades de movilidad, mejorar la calidad del aire, disminuir la contaminación acústica que produce el tráfico y fomentar la utilización de medios de transporte más sostenibles.

Ayer sábado catorce de junio me sorprendió Antonio Muñoz Molina con su artículo titulado “Arte de Matar” claramente contra la tortura de toros. Muñoz Molina también se une a los famosos que ponen su voz contra la tauromaquia. Ya al menos son dos en el diario El País. Hago un extracto de lo que más me ha llamado la atención en el artículo:

Creíamos que la libertad, al ventilarnos el país, iría despejando toda esa panoplia de espectros; que el ejemplo de nuestra democracia y la riqueza de nuestra mejor tradición ilustrada disiparían poco a poco en el mundo la fama negra de España.

Quién nos iba a vaticinar que bien entrado el nuevo siglo todo aquello que nos repugnaba por pertenecer a los peores residuos del pasado regresaría convertido en modernidad, incluso en sofisticación. Una mezcla letal de ignorancia, penuria cívica y especulación urbana se ha llevado por delante muchos de nuestros paisajes más hermosos y destruido para siempre el legado de nuestra arquitectura popular: del pasado ahora lo único que queda, lo que se celebra, lo que se conmemora, es lo más retrógrado, ahora convertido en cool, elevado a la categoría inatacable de cultura autóctona, incluso de arte de vanguardia.

Puedo comprender que mi padre se conmoviera viendo una corrida de toros: ahora veo la foto de un torero en la primera página de los periódicos más serios, leo los ríos de prosa artístico-taurina que vuelven a derramarse, y siento vergüenza de mi país, y un aburrimiento sin límites.

Ya sé que en España la defensa del trato digno hacia los animales merece el mismo escarnio que se reservaba hace un siglo para las sufragistas. ¿Realmente hay mucha nobleza en el espectáculo de atormentar a un animal y de acabar con él no en ese instante de arte supremo que tanta emoción provoca entre los intelectuales de mi época, sino, como suele ocurrir, después de una repulsiva sucesión de torpes estocadas?

Mentes selectas han decidido que las corridas de toros son alta cultura: no deberá extrañarnos que fuera de nuestro país mucha gente siga pensando que toda nuestra cultura son las corridas de toros. Si yo fuera pintor español, incluso si fuera pintor español aficionado a los toros, me causaría cierta desolación que el único artista español digno de la atención del crítico estrella del New York Times sea el torero José Tomás. Leo también, desde lejos, que además de artista José Tomás es poeta.

Y no puedo menos que pensar en la vieja tradición de literatos caprichosos dedicados a llenarle la cabeza de pájaros a algunos toreros que tal vez se dedicaron a ese oficio por la simple razón de que les ofrecía la posibilidad de no morirse de hambre. El Llanto por Ignacio Sánchez Mejías es un gran poema, desde luego.

Pero no sé si compensa las toneladas de lirismo taurino tan pegajoso como pringue de chorizo que han vuelto a inundar los periódicos, justo cuando los toros, por fin, se van convirtiendo de verdad, para la mayor parte de la ciudadanía, en una penosa antigualla que sólo sobrevive gracias a la subvención, como cualquier otra de nuestras identidades ancestrales.

TRIBUNA: MARCEL CODERCH

Renacimiento nuclear: un parto con fórceps

Amén de los problemas de seguridad, residuos y opinión pública, el tan publicitado regreso de la energía nuclear tiene una gran debilidad, su dudosa rentabilidad económica. Los inversores deben pensárselo bien

MARCEL CODERCH 02/06/2008

Los repetidos incidentes en las centrales de Ascó y Vandellós no son sino un reflejo del estado en que se encuentra la industria nuclear, tanto en España como en el mundo. Sin una reactivación de las construcciones nucleares, la industria nuclear está abocada a su desaparición. Nadie sobrevive mucho tiempo en un mercado tan concentrado como el de generación eléctrica, captando sólo el 2,5% de su crecimiento.

Ello hace que los operadores nucleares se vean forzados a “demostrar” el elevado nivel de disponibilidad y la durabilidad de unas centrales que envejecen cada día que pasa, porque son argumentos clave para que el tan cacareado renacimiento no se convierta en un aborto prematuro. Cualquier incidente, cualquier parada no programada, es un argumento más contra este tipo de energía. De ahí que los responsables operativos hagan lo posible, y hasta lo irresponsable e ilegal, por esconder cualquier incidente. Ahora bien, los interrogantes sobre un posible renacimiento nuclear van mucho más allá de la simple incompetencia, dejadez, oscurantismo o falsedad exhibidas por personas que deberían ser mucho más conscientes de lo que tienen entre manos.

Como han explicado los académicos del MIT en su informe The Future of Nuclear Power (web.mit.edu/nuclear), para que la energía nuclear pueda formar parte del mix energético futuro hay que resolver antes cuatro problemas fundamentales: coste, seguridad, residuos y proliferación; a los cuales cabe añadir el de la percepción social. Pero para resolverlos, el esfuerzo que hay que realizar es de tal magnitud que “sólo se justificaría si la energía nuclear pudiera contribuir significativamente a reducir el calentamiento global, lo cual implica una importante expansión del parque nuclear”. Y concluyen que sólo hay dos escenarios que merecen ser considerados, un despliegue a gran escala, o el cierre planificado de todas las centrales en 50 años.

Si fuera cierto, como dicen sus defensores, que los problemas de la energía nuclear están resueltos o en vías de solución, y que no genera emisiones, entonces, ¿por qué no resolverlos de una vez y desplegarla a toda marcha, como en Francia? Y si no es cierto que están resueltos, y no vemos el modo de resolverlos, ¿por qué construir unas pocas centrales, que no serán suficientes para mitigar el cambio climático ni la crisis energética y, en cambio, sí incrementarían los riesgos y la dimensión de unos problemas que llevan décadas sin resolverse?

Los autores del estudio del MIT, realizado en el 2003, creen plausible superar los problemas si se destinan suficientes recursos. Sin embargo, los cinco años transcurridos no van en esa dirección.

Por ejemplo, dice el informe: “Cincuenta años después del primer reactor comercial, ningún país ha conseguido implantar un sistema eficaz para deshacerse de sus residuos”. El único almacén geológico profundo proyectado, el de Yucca Mountain, en el desierto de Nevada, se ha alejado todavía más de su entrada en operación, y ni siquiera se sabe si las obras llegarán a iniciarse algún día. Cosa parecida ha ocurrido con los problemas de la proliferación. Según los autores, con el combustible gastado hasta 2003 hay plutonio suficiente “para más de 25.000 bombas nucleares”.

Pero es en el terreno económico donde se libra la verdadera batalla porque, como dice el informe, “sólo habrá inversiones privadas si pueden esperarse costes de producción de electricidad inferiores a los de otras alternativas menos arriesgadas”, o si el sector público garantiza la rentabilidad de estas inversiones. Y en este ámbito, los cinco años transcurridos han desmentido con rotundidad muchas de las hipótesis de los autores. El coste del kWh nuclear es en un 70% un coste financiero, y la inversión total, el plazo de construcción y la tasa de interés son las variables fundamentales. Pues bien, las estimaciones actuales hablan de incrementos de más del 300% en las inversiones, y la única central europea en construcción (Olkiluoto, en Finlandia) lleva ya dos años de retraso, por los que tendría que pagar 2.200 millones de euros de penalización. (Si está terminada en 2011, como ahora se promete, le habrá costado a la constructora Areva 5.200 millones de euros). Moddy’s evalúa la inversión necesaria en 6.000 dólares por kW y Florida Power Light estima que puede costarle entre 6.000 y 9.000 millones de dólares construir un reactor Westinghouse de 1.100 Mw, hasta un 400% por encima de las estimaciones realizadas hace cinco años por los autores del MIT.

¿Qué ha ocurrido para que, en tan poco tiempo, se hayan modificado tanto las condiciones económicas? Pues lo mismo que en la primera era nuclear, sólo que ahora mucho más rápidamente. El declive nuclear no fue consecuencia del accidente de Three Mile Island de 1979 ni del movimiento ecologista que desencadenó. La primera crisis del petróleo hirió de muerte el programa nuclear mundial. En EE UU los pedidos de centrales nucleares cayeron desde las 35 unidades en 1973 hasta las cero unidades en 1978, sin que hasta el día de hoy se haya cursado un solo pedido más.

La subida de precios del petróleo de 1973 provocó una recesión mundial que redujo el crecimiento de la demanda de electricidad e incrementó los costes de construcción y las tasas de interés, hundiendo la rentabilidad de estas inversiones. Ésta y no otra es la verdadera historia de la moratoria nuclear: el pago durante 25 años de unas inversiones fallidas que se hicieron siguiendo una planificación indicativa estatal promovida por las eléctricas pero de la que tuvimos que responder todos.

En los últimos cuatro años, los precios del petróleo y otras materias primas se han cuadruplicado y están induciendo un repunte de las tasas de interés, lo cual incide directamente en los costes de construcción de las nucleares. Nos enfrentamos quizás a una época de menor crecimiento, con un repunte inflacionista, y eso nos coloca en una situación análoga a la que provocó el primer declive nuclear. Si añadimos la frágil situación del sistema financiero internacional, no parece el mejor escenario para un renacimiento nuclear que requeriría centenares de miles de millones de euros de nuevas inversiones durante décadas.

Quizás sea ésta la razón por la cual John Rowe, presidente de Exelon, el principal operador nuclear de EE UU, y presidente del Nuclear Energy Institute (NEI), decía el pasado 6 de mayo que “no podemos dejarnos llevar por el entusiasmo de las notas de prensa” ya que “es difícil confiar en las estimaciones de los costes de nuevas construcciones”, y “ningún vendedor está dispuesto a ofertar precios cerrados”. “Nada enfriará más el renacimiento nuclear que encontrarnos, después de 18 meses de haber iniciado una construcción con 18 meses de retraso”, añadió, en clara referencia a lo que ha ocurrido en Finlandia. “Los costes asustan. Hemos de encontrar nuevas formas de compartir el riesgo”.

Nuevas formas ¿o las mismas de siempre? Lo que pide John Rowe es que el Estado y los consumidores asuman el riesgo de las inversiones nucleares. Como el programa aprobado por George W. Bush en 2005, que contempla avales que cubren hasta el 80% de la inversión y que ahora la industria quiere que se amplíen hasta el 100%. Como dice el informe del MIT, “todas las centrales nucleares en funcionamiento fueron construidas por monopolios estatales o por compañías eléctricas verticalmente integradas y operando en un entorno regulado” que les garantizaba el retorno de las inversiones. En ese entorno, “muchos de los riesgos asociados a los costes de construcción, al funcionamiento de las centrales, a las oscilaciones en los precios del combustible y otros factores fueron asumidos por los consumidores y no por las eléctricas”; pero “en un mercado competitivo son los inversores y no los consumidores los que tienen que asumir riesgos e incertidumbres”.

¿Será esto último lo que ocurrirá en el Reino Unido, donde el Gobierno ha asegurado que la construcción de la nueva generación de centrales será financiada por el sector privado, con la única excepción de los residuos, que asumirá el Estado? Lo que ocurra en el Reino Unido será determinante para el futuro de la energía nuclear en Europa. De momento, sólo EDF (propiedad del Gobierno francés) está interesada en adquirir British Energy para construir nuevas centrales de diseño francés. La experiencia de Areva en Finlandia no es especialmente esperanzadora.

En España haríamos bien en hacer caso a John Rowe y no dejarnos llevar por el entusiasmo de las notas de prensa.

Qué barato se premia el esfuerzo por conservar y defender el Medio Ambiente.

El Premio Andalucía de Medio Ambiente otorga 3.000 euros a cada uno de los premiados mientras que el Premio Andalucía de Periodismo, ver foto, en sus muchas modalidades consiste en 12.000 Euros para cada una.

Ha desaparecido la Dirección General de Educación Ambiental de Andalucía que tantos proyectos ha subvencionado y promocionado entre los grupos ecologistas andaluces. Creo que fue la primera Dirección General de este tipo que se creó en España.

Era una hija de Pepe Larios, el señor de la foto, que fue imitada y alabada en el resto de Consejerías de Medio Ambiente del estado español.

Escandaliza la cada vez mayor importancia y necesidad de sensibilizar a la ciudadanía con el Cambio Climático con la actitud temeraria de la nueva consejera de Medio Ambiente haciendo desaparecer esta DG.

Ya no tenemos por tanto dirección general de Educación ambiental, y ahora forma parte de una nueva dirección que se llama planificación e información ambiental.

Hay una nueva directora que acaba de llegar y de momento ha paralizado todas las actividades que estaban programadas.

La que está liando Zapatero que diría el Gran Wyoming.

Hoy Miércoles Debate Taurino en Onda Mezquita a las 22:00.

Por parte de Los Defensores de los derechos de los Toros intervendrá el profesor de la UCO Manuel Ruiz.

He estado en Murcia a primeros de mayo. Una ciudad que posee un casco histórico muy reducido comparado con el de Córdoba dispone de microbuses y de tranvía.

Hay una imperiosa necesidad en Córdoba de poner en marcha una red de microbuses para cuando finalice la obra del Realejo.

Los actuales autobuses que circulan por el Realejo están totalmente sobredimensionados en su tamaño respecto a la escasa sección del viario disponible.

Participé en la Masa Crítica de Murcia donde curiosamente también se apuntan los patinadores.

En Murcia tienen la amenaza también de un aparcamiento rotativo de más de 2000 plazas en pleno centro.

La inequivoca existencia de un cambio climático a nivel global y su muy probable atribución a las actividades humanas, plantea a la sociedad el urgente tema de, en primer lugar, estimar la posible evolución del clima a lo largo de los próximos decenios y, en segundo lugar, establecer la medidas paliativas para minimizar su impacto.

La evolución del clima dependerá de las decisiones que se tomen a lo largo de los próximos años en ámbitos tan diferentes como el de la energía, la tecnología, los modelos de desarrollo y de consumo, etc.

Dependiendo de estas decisiones y con el actual conocimiento del sistema climático pueden establecerse unos rangos para las posibles evoluciones del clima.

Estos rangos no están exentos de incertidumbres, por lo que su discusión y conocimiento permitirán valorar en su justo término las estimaciones de la evolución climática.

Los Verdes denuncian que el Ayuntamiento de Córdoba no hace un seguimiento eficaz de los proyectos de instalación de antenas base de telefonía móvil. Recientemente fue denunciada por los vecinos del Realejo la instalación de una antena camuflada en el casco histórico.

Según señala el portavoz de Los Verdes, Gerardo Pedrós, le sorprende que salga a información pública en el Boletín de la provincia el pasado 29 de abril el proyecto de una instalación de antena de telefonía móvil al lado de la Escuela de Agronomos y del Hospital Reina Sofía.

Esta antena lleva casi un año ya construida y probablemente se encuentre produciendo emisiones en una zona llena de instalaciones docentes universitarias y muy cerca del hospital Reina Sofia.

Los Verdes presentaran alegaciones a este proyecto de antena por ubicarse en una zona sensible por la presencia de pacientes hospitalarios, la maternidad de Reina Sofia y los jóvenes que asisten a la universidad.

Dos recientes estudios de campo, uno de Alemania y otro de Israel, han constatado un aumento del riesgo de las determinadas afecciones cancerígenas en el radio de acción de 400 metros alrededor de una antena estación base de telefonía móvil.

Las conclusiones del Proyecto Reflex, estudio financiado por la Unión Europea, en el que han participado 12 países, entre ellos España, señalan que las ondas electromagnéticas de la telefonía móvil producen alteraciones del ADN que transporta la información genética en el núcleo de las células y cambios en éstas

Diversas conferencias internacionales de prestigiosos científicos independientes alertando sobre los posibles efectos y riegos en la salud pública (Declaraciones de Viena 1998, Salzburgo 2000, Roccaraso 2000, Alcalá de Henares 2002, Catania 2002, Friburgo 2002).

En el estado español, la Declaración de Alcalá de Henares; así como investigaciones epidemiológicos publicadas en revistas científicas de prestigio, han señalado los efectos biosanitarios de las emisiones de la telefonía móvil a niveles de radiación radioeléctrica miles de veces inferiores a los que se han adoptado en la normativa estatal

Es necesario el desarrollo de un programa de publico estatal e independiente, no subvencionado por las operadoras de telefonía, de los efectos sobre la salud pública e investigación específica sobre las personas denominadas electrosensibles.

Next Page »