
Emilio de Llera Suárez-Bárcena consejero de lo taurino.
Con los tiempos de recortes en educación que corren y el consejero Llera apoyando desde la Junta de Andalucía la promoción de la tortura de toros entre los jóvenes. Se sigue aportando dinero público a raudales para este tipo de eventos. La cantidad de tonterias, típicas de la Tauromafia, que se dicen en el comunicado no tiene desperdicio.
La Junta de Andalucía mantendrá su respaldo a las escuelas taurinas en su labor de promoción de los valores y cultura de esta fiesta, según ha asegurado el consejero de Justicia e Interior, Emilio de Llera, tras la primera reunión que ha mantenido en Sevilla con los representantes de los 23 centros de la Asociación andaluza Pedro Romero.
De Llera y el presidente de esta Asociación, Eduardo Ordóñez, han destacado el papel que juegan estas escuelas en el fomento de la cultura y tradición de la tauromaquia y han puesto de relieve la creación y consolidación de un sistema de formación y promoción de nuevos valores del toreo.
Según el consejero, la existencia de las escuelas refleja el “arraigo y vitalidad” del movimiento taurino en la sociedad andaluza y la creciente afición de las nuevas generaciones por esta tradición, que sigue siendo un foco de atracción profesional para muchos jóvenes con vocación y pasión por esta fiesta. Asimismo, De Llera ha resaltado que “estas escuelas permiten a los jóvenes que puedan formarse en este arte y comenzar a abrirse camino en la profesión del toreo independientemente de sus posibilidades económicas y su procedencia social”.
agosto 21, 2012 at 7:59 am
Me parece estupendo que desde la Junta de Andalucía se promuevan las corridas de toros porque además de ser parte de la cultura española, es una industria que mueve muchos millones de euros y da trabajo a muchisimas personas.
Respecto a la “tortura” a los toros, guste o no, la inmensa mayoría de la población mundial es carnivora y en los mataderos, a los animales no se les trata precisamente con cariño. Es decir, que a todos los animales que pasan por el matadero sufren de una u otra forma. El toro al menos muere peleando en la plaza, su muerte no dura más de 15 minutos y tiene la posibilidad de ser indultado, además de que vive toda su vida mejor que cualquier otro animal sobre la faz de la tierra en situación de semicautividad.
Respecto en cualquier caso las opiniones sobre los toros de los taurinos y de los que no les gustan los toros. Yo, personalmente, prefiero verlos en el campo, aunque no quita que quiera que la fiesta de los toros continúe por los anteriores motivos.
agosto 21, 2012 at 9:49 am
Con respecto a lo de los toros “Es injusto e inmoral utilizar la tortura, el dolor y sufrimiento al que se someten inocentes animales, para dar vida a este “mundillo” tan egocéntrico.”
Alejandro, permíteme tutearte, cada vez estoy más convencido de que nuestra especie es puro oxímoron donde predomina lo irracional frente a lo racional. Cualquier actitud racional, cuando se da, es producto del azar y las necesidades impuestas por la evolución.
agosto 23, 2012 at 1:58 am
Los que justifican un espectáculo donde se tortura un animal, porque nuestra dieta es omnívora probablemente son demagogos y no tienen compasión (total solo 15 minutos de terror con acorralamiento, voceríos, puyas, banderillas, estocadas que atraviesan los pulmones, mas el transporte, el encierro en ayunas y oscuridad…y lo que no se ve…).
Los derechos los creamos los humanos. Muchas legislaciones avanzadas del mundo propugnan desde hace años que los animales con un sistema nervioso desarrollado con capcidad de sentir dolor y miedo tienen derecho a no ser torturados por los de nuestra especie. Este tipo de legislación también está vigente en nuestra sociedad. Aquí se exceptúa el toro por ser una tradición arraigada en nuestra “incultura” desde la “santa inquisición”. Y en todos los rincones de nuestra geografía la tortura del toro, un inocente herbívoro, sirve para entretener masas sin escrúpulos ni compasión: encierros, corridas, toro de la vega, de Medinaceli, correbous y un largo etc.
La esclavitud movería muchos millones de euros si las leyes lo permitieran. Los euros no justifican lo injusticiable.
agosto 28, 2012 at 11:08 am
Viva Machaquito.
septiembre 8, 2012 at 12:13 pm
Por cierto, tiene razón Kierkegaard. Ayer almorcé atún encebollado y cuando me puse a pensar en las almadrabas vomité toda la comida.
Desde aquí me gustaría lanzar una propuesta a nivel alternativo y apostando por más niveles: una plataforma para evitar las almadrabas, coordinada con otras apuestas. Aunque tengo mis dudas: ¿poseen más derechos ontológicos los mamíferos que los peces? No sé, la verdad.