Desde las elecciones autonómicas se ha instalado un debate en la ciudad de Córdoba ante la afirmación del alcalde Nieto de llevarse el nuevo palacio de Congresos a un polígono industrial en la carretera de Palma del Río. Este centro de congresos  era originalmente un macroproyecto de un arquitecto de autor que en principio se iba a realizar en la margen izquierda del río Guadalquivir enfrente de la Mezquita (antes mezquita). Este arquitecto holandés tiene un lema para la inserción de sus edificios en las tramas urbanas: “Fuck the city”.

Sobre la ubicación del edificio había bastante consenso entre los agentes sociales pues era una zona que se quería rehabilitar y donde se concentrarían en el futuro una serie de contenedores culturales importantes.

La polémica ha saltado al proponer el alcalde Nieto su ubicación en una zona alejada de la ciudad y muy mal comunicada por transporte público y que según algunas fuentes el traslado podría responder más a intereses especulativos que a intereses de la ciudadanía.

Como todos los debates de esta ciudad casi toda la argumentación ha sido a través de comunicados de prensa y ya sabemos lo posicionados que pueden estar los medios de comunicación de esta ciudad. Únicamente hay que alabar al arquitecto Pepe Rodríguez Rueda que a través de la asociación Futura  tuvo la ocurrencia de organizar algo que en esta ciudad es desgraciadamente “raro”: un debate público para discutir sobre el tema.

Quiero añadir un elemento más a este debate soterrado: ¿Es necesario un nuevo centro de Congresos para Córdoba? La respuesta  es que no por varios argumentos.

En estos tiempos en los que el Cambio Climático es cada vez más acentuado, ya se habla de mitigación de los efectos, y el cenit del petróleo se ha alcanzado casi, esa idea de estar moviendo personas de un lado a otro del mundo en aviones cada poco tiempo debe ser descartada. Los límites de los recursos del planeta nos imponen una movilidad mucho más restringida y crear economías locales que no se basen en saturar aún más los sumideros de carbono a base de movilidad ilimitada y creciente. Tenemos que ir a economías de menor escala donde los viajes en avión sean algo excepcional, donde la pretensión de que medio planeta se desplace al otro medio planeta para generar turismo es algo inasumible.

Por otra parte desde un punto de vista económico incluso  el turismo basado en los congresos es un turismo donde existe mucha competencia, es un nicho donde estamos rodeados de centros de congresos muy potentes y con edificios con grandes déficits económicos en ciudades muy cercanas. Nuestra ciudad pretende llegar la última a un sector donde ya hay mucha competencia y triunfar de calle.

Recuerdo las declaraciones de ciencia ficción del candidato Ocaña en un opusculo electoral diciendo que este edificio generaría 60 millones de euros al año en Córdoba. Córdoba si quiere atraer turismo ha de apostar por un nicho ecológico donde tenga menos competencia que el de congresos y que genere un empleo de calidad en vez de subir el número de camareros. Algunos han sugerido la idea de no destruir el patrimonio como se viene haciendo hasta ahora en muchos casos y crear una ciudad que sea referencia por sus parques arqueológicos.

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