
A cuatro días de la celebración del Día de la Tierra, el próximo sábado 26 se cumplen 22 años del mayor accidente de la industria nuclear.
Los últimos sucesos de la central de Ascó demuestran la actitud negligente y despreciativa con la ciudadanía de las empresas que gestionan las centrales, anteponiendo el rendimiento económico a la salud de los habitantes cercanos a la misma.
Es buen momento para recordar también que nuestro país estuvo a punto de sufrir un accidente de la misma magnitud tres años después en una central, Vandellos 1, de tecnología similar Uranio-Gas-Grafito y que obligó a cerrar y desmantelar esta central; y momento también para volver a poner sobre la mesa la necesidad de cerrar el parque nuclear español.
Hace 2 años se clausuró la central más antigua de nuestro país, Zorita, que ha cumplido 37 años, la más joven Trillo cumplirá el 6 de agosto, vaya fecha también, 18 años. Hasta hace poco se calculaba la vida media de una central nuclear en 30 años.
Según señala el portavoz Pedrós, Los Verdes tienen la certeza de que las empresas eléctricas españolas realizaron sus cálculos de beneficios teniendo en cuenta este dato.
Se hace necesario fijar un plan para el abandono definitivo de las centrales nucleares en nuestro país, pues el funcionamiento del mismo no cesa de originar residuos radiactivos de solución imposible y situaciones de riesgo inadmisibles. Si bien ese cierre debiera de ser ordenado, empezando por las de más riesgo.
Una buena propuesta sería fijar para todas ellas el limite que en la actualidad fija su autorización de explotación actual y que expira para la última el 16 de noviembre del 2014, al alcanzar los 26 años de conexión a la red eléctrica.
Este plan debería de ir acompañado de proyecto más ambicioso de despliegue de las energías renovables con presupuestos, ¿porqué no?, similares en cuantía a la cantidad que por la moratoria nuclear y la adecuación de costes a la transición a la competencia.

En estos momentos en que sectores interesados han afirmado que las nucleares serían útiles para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, responsables del Cambio climático, hay que afirmar que esto no deja de ser una barbaridad, pues las centrales no pueden construirse al ritmo que esta función demanda, ni pueden sustituir al petróleo en el transporte, ni las reservas de uranio son tan elevadas y el riesgo inadmisible.
Vale recordar que Córdoba soporta el único cementerio nuclear y centro de tratamiento de residuos de baja y media actividad de España y que se pretende multiplicar por cinco la actual capacidad para enterrar en él a todas las centrales de nuestro país.
En estos días se esta decidiendo también donde colocar el Almacenamiento Temporal Centralizado, ATC, para residuos de alta actividad, ATC que tendrá una vida media de unos 20 años según afirma ENRESA, y que daría tiempo para la construcción de un agujero, Almacenamiento Geológico Profundo, AGP, en el que se supone que estos residuos estarán aislados de los ecosistemas y del ser humano ¡¡ un millón de años!! tiempo que la prestigiosa revista Scientific American estima necesario para que pasen a ser inocuos.
