El otro día discutía con una amiga arquitecta que trabaja en Gerencia la necesidad de poner bolardos o pivotes en todos los vados de peatones. Ella argumentaba que eran muy caros y que tampoco debíamos de llenar con estos obstáculos la ciudad de Córdoba.

Sugería que era más barato que la policía local multara a los que invaden el espacio peatonal que colocar tanto bolardo.

Aquí tenemos un ejemplo de cómo la apertura de un bar de tapas constituye una perturbación del espacio público. Jamás había visto ningún coche interrumpiendo el pasillo peatonal en este cruce situado en la calle Pintor Racionero esquina Avda. Cruz de Juarez.

Ha empezado a funcionar la restauración y casi siempre que paso me encuentro un motorizado jodiendo al caminante en su trasiego.


La única luz es el equilibrio de los árboles.